
Si las palabras del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no se las lleva el viento, 2010 comenzará mal para los trabajadores, porque ha anunciado dos reformas de calado: del mercado laboral y de las pensiones. Reformar es sinónimo de recortar, aunque esa acepción no esté admitida por la Real Academia de la Lengua, así ha ocurrido cada vez que se han puesto de acuerdo Gobierno, sindicatos y patronal en el pasado más reciente y, precisamente, en ambos temas de vital importancia.
De momento, la vicepresidenta segunda española, Elena Salgado, y el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, han afirmado la necesidad de ampliar los años necesarios para tener derecho a una pensión. En la reforma más reciente, hace cuatro años, se pasó de necesitar tener 15 años cotizados a 17,5 años. En la actualidad se estudia la ampliación del plazo a 20 años. También se quiere llevar el cálculo de la pensión a toda la vida laboral y aumentar la edad de jubilación a los 67años.
Todavía no hay nada resuelto en el Gobierno, pero se están produciendo movimientos de la mano de asociaciones que gestionan los fondos de pensiones para lograr más ventajas fiscales para que sea menos costoso invertir en los mismos. Sin duda, avanzamos hacia la privatización de las pensiones porque, aunque el sistema público debería estar garantizado, se está permitiendo que las entidades de previsión social voluntaria y los fondos de pensiones aumenten con celeridad sus recursos, gracias a los temores que se ponen encima de la mesa sobre el futuro del sistema público de pensiones. En este caso, el Gobierno español no ataja esas reticencias sino que, por el contrario, las aumenta.
¿Qué está ocurriendo en el mercado financiero especulativo? El punto más alto de la crisis económica supuso, según los datos de la OCDE, que los fondos de pensiones perdieron por encima del 20% a nivel mundial y, aunque en este momento se está recuperando ese mercado, el proceso va lento. Así, hace unos días la Asociación de Inversiones Colectivas y Fondos de Pensión (Inverco) solicitó que los rendimientos generados por las aportaciones a un plan tributen como el resto de capitales al 18%, y no como rendimiento de trabajo, como ocurre en la actualidad, lo que, dependiendo de la cantidad que resulte, supone pagar por encima del 22%. Estas reclamaciones se realizan para atraer más fondos. El sector financiero apoya esa medida, porque los fondos de pensiones son otro mecanismo para dotar de recursos al mercado financiero y obtener una alta rentabilidad con la especulación. De hecho, hasta el Gobierno español se planteó unos meses antes de que se detectasen los primeros síntomas de la crisis invertir en bolsa una parte importante de los recursos del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que en este momento sobrepasan los 61.500 millones., según expresó el Secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado. Además, el ministro español Celestino Corbacho ha situado el superávit de la Seguridad Social en 7.000 millones al finalizar 2009, en un momento en el que ha aumentado el desempleo y han desaparecido decenas de miles de empresas.
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