El papel de la clase obrera canaria
26 de diciembre de 2009   
 
··· OPINIÓN
El papel de la clase obrera canaria

La importancia vital del Movimiento Obrero, a través de las organizaciones sindicales, atenta directamente contra el invento social del neoliberalismo que hoy, en España, encabeza el PSOE.

Los “socialistas” españoles llevan a efecto una política neoliberal que, ocasionalmente, se muestra simplemente como liberal y sujeta a un sistema que se pretende imponer con carácter global, donde los sistemas de acumulación de capital pretenden volver a concentrarse en los mismos gestores de la economía que históricamente lo han hecho tan mal, los mismos que han creado tanta desigualdad y miseria en el planeta, explotando descaradamente a la inmensa mayoría de la humanidad.

Mayoría cada vez más consciente de la injusticia social, pero que aún no se plantea siquiera  definir culpables o responsables, quedando a expensas de la nueva trama del capital y participando con la complicidad del borrego que camina hacia el matadero, guiando a los suyos a un final igual.

Si los trabajadores, si la parte productora no asume su papel de masa obrera, con la responsabilidad de conseguir un mundo más justo, que combata diariamente la desigualdad social y las acumulaciones de capital por minorías que se alimentan de la más cruel explotación, el sistema –que hoy se tambalea, por la pésima gestión económica- se perpetuará con nuevas formas pero idénticos resultados. 
 
Puedo asegurar como no vamos a cambiar esto: puedo afirmarlo rotundamente sin miedo a equivocarme. Y es que es seguro que no cambiará nada si le hacemos el juego a las patronales en su constante lucha, que ahora es más fuerte que nunca, contra las representaciones de los trabajadores, comités de empresas, secciones sindicales, etc. Tampoco conseguiremos nada, sino perpetuar la actual situación de explotación abusiva y creciente, con la consiguiente pérdida de derechos adquiridos, salarios o poder adquisitivo y seguridad laboral, manteniendo a los sindicatos asimilados por el sistema, que todos sabemos quiénes son.

Son aquellas organizaciones de obreros cuyas cúpulas se acomodaron en el poder de la representación y ahora se codean olvidados de los fines originales con los gobiernos colaboracionistas del poder financiero, habiéndose convertido en nuevos engendros del capitalismo que usurpan la representación de clase que merecemos los trabajadores. Con esos sindicatos no vamos a ningún lado, porque ni siquiera podrán o sabrán mantener las posiciones ocupadas en la actualidad. Sin embargo, no dudemos en que retrocederán cuando sea necesario, y todos notros con ellos, que sólo velarán por mantener su posición social, que los alimenta con subvenciones millonarias, como las recibidas este año desde el Ministerio de Trabajo, cuyos presupuestos para 2010 son similares: 15.798.500 euros en una primera partida, más 4.800.790 euros aprobados en una segunda.

Sólo como financiación directa, a lo que hay que sumar lo que llega desde otras instituciones y que suponen una financiación indirecta. Sumando, además, unas cifras destinas a formación sectorial e intersectorial de casi 96 millones para UGT y 94 millones para CCOO. ¿Demasiado dinero, o el justo para comprar las almas que hacen falta? ¿Cuándo dejarán de darle oxígeno a estas organizaciones los trabajadores canarios que hoy están bajo sus siglas?

La clase obrera tiene que poner fin a esta agresión continuada. Hay que parar esta pérdida de derechos, que se traduce como un claro retroceso para los trabajadores y un mayor beneficio para la parte empresarial. Tenemos claro que el poder político, ya sea español o canario, va a pretender mantener su alianza con la patronal a cualquier precio: poniendo en marcha la flota mediática, siempre dispuesta para fomentar el analfabetismo social; o activando sistemas de vigilancia que pagamos todos los ciudadanos, para controlar el despertar obrero que se hace inevitable con los extremos a los que han llegado las cosas.

No nos van a amedrentar con mentiras mil veces repetidas. No se puede parar la reacción refleja de quién es agredido constantemente, de quién ha sufrido en soledad la perpetua amenaza del paro, de la discriminación social por pobreza extrema dentro de una sociedad consumista. No se puede disfrazar eternamente el yugo colonialista español de paternalismo responsable y la derecha colaboracionista, no puede evitar la reacción popular canaria ante tanta explotación, de clase y de Pueblo. Háganse a la idea…

*Miembro de la Federación de Transportes de Intersindical Canaria

Pedro González Cánovas
 
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