Desempleo: la realidad frente a la charlatanería
06 de agosto de 2010   
 
··· OPINIÓN
Nos exigen sacrificios ¿a cambio de qué?


 

Este Gobierno de la Banca y las multinacionales con el arrope de la burocracia sindical de CC.OO/UGT  ha pretendido un gran Pacto de Estado al estilo de los Pactos de la Moncloa. Sin embargo un gran sector de la patronal sabe que la reforma laboral, con el calado que ellos necesitan, no la puede garantizar un gobierno cada vez más debilitado y cuestionado como el actual. Pero para el núcleo más poderoso de la burguesía, mantener la estabilidad política es crucial para no acabar desencadenando la ira social en medio de la crisis.

                                   

En estos años de crecimiento, la patronal y la burocracia sindical acordaron crecientes recortes de derechos obreros. Esa política se aguantaba “a cambio” de un endeudamiento general que permitía mantener artificialmente el nivel de vida y de que no faltaba trabajo, eso sí, precario, degradante y mal pagado. El nuevo recorte de derechos de la nueva reforma laboral ¿qué tendrá a cambio? Hoy no hay un solo sector de la economía que apunte al crecimiento y, por esa vía, a la absorción del desempleo masivo, y el crédito hace rato que cerró el grifo. En la década de los 90 nos vendieron el boom de internet, que catalogaron como la “nueva economía”, con crecimiento ilimitado En el año 2.000, la burbuja de Internet explotó. Salvaron entonces la crisis mediante una burbuja especulativa aún mayor, la inmobiliaria, alimentada por un endeudamiento masivo. Esto es lo que ha estallado en la actual crisis. ¿De qué “nueva economía” nos van a hablar ahora, que absorba a los millones de desocupados que la crisis está dejando en la cuneta?. La nueva reforma laboral, los nuevos recortes de derechos son ¡a cambio de nada!, sólo de más miseria en espera de que en un incierto y lejano futuro de recuperación, podamos encontrar empleo, eso sí, en las condiciones del siglo XIX. “Y es que de una crisis de este calado, la burguesía sólo puede salir tras una destrucción masiva de capitales y fuerzas productivas  que le permita recuperar su tasa de ganancia e iniciar un nuevo ciclo de “reconstrucción”. Salir de la crisis del 29 fue posible sobre 60 millones de muertos de la II Guerra Mundial y la destrucción del viejo continente europeo. Sólo sobre esa base el capitalismo remontó el vuelo de su crisis sistémica. Por eso sabe que remontar la actual crisis solo es posible mediante una guerra social contra la clase trabajadora y los sectores populares. Pero si la patronal acepta esta “tímida” Reforma laboral es porque sabe que las leyes que determinan hasta dónde se puede o no llegar, no son otras que las de la lucha de clases, lo que incluye las tensiones entre los diferentes sectores patronales, la debilidad del Gobierno, el descrédito de la burocracia sindical y la presencia de una clase obrera aturdida, confundida y dispersa, pero que aún no ha dicho su última palabra.

 Es un hecho cierto que la repuesta de la clase obrera esta lejísimos de estar a la altura de la dimensión del ataque que estamos sufriendo. Contra la esquemática concepción de que a más brutalidad patronal mayor reacción obrera, los trabajadores reflejan todo el periodo del que venimos: años de desmovilización y de división obrera. La crisis económica cogió a la clase obrera desprevenida, endeudada, fuera de “forma”, en definitiva atrapada en una crisis de organización y liderazgo y sin una referencia de clase alternativa. Ese estado de shock, el papel canalla de la burocracia sindical de CC.OO. y UGT y las migajas del Gobierno para evitar tensiones sociales (prolongación del subsidio, Plan E…) es lo que explica la falta de reacción de la clase obrera. Desgraciadamente, la atomización del movimiento sindical es un hecho irrefutable y las organizaciones sindicales “enfrentadas” al aparato burocrático de CCOO y UGT se mueven, por lo general, en el particularismo, porque no se rompe con el signo más distintivo del sindicalismo actual, el corporativismo. En no pocas ocasiones, en lugar de postularse como dirección alternativa y disputar ese espacio a CCOO y UGT, se actúa como franquicias sindicales refugiadas en el sindicalismo de empresa. El reflujo del movimiento obrero y la ofensiva patronal han empujado, sin duda, a acabar refugiándose en el marco de la empresa. Pero hoy la batalla por recomponer la unidad de clase para enfrentar los planes del Gobierno y la patronal y a la burocracia cómplice, exige un urgente acuerdo de unidad de acción entre los sindicatos de clase y nacionales de Canarias FSOC/I.C. Hay que poner en pie un movimiento de clase unitario y de lucha, que apueste por la respuesta de la clase obrera a la crisis y levante una referencia alternativa a la burocracia sindical.

                   Desempleo: la realidad frente a la charlatanería

317.300 trabajadores/as de Canarias están en situación de desempleo.

272.921 trabajadores/as de Canarias, tiene un trabajo en precario.

559.498 hogares de Canarias, tienen dificultades para llegar a fin de mes.

775.514 hombres y mujeres de Canarias, están bajo el umbral de la pobreza.

105.000 hogares de Canarias tienen a todos sus miembros activos en el 

              paro.

 

El desempleo, el empobrecimiento y la pobreza, es hoy el peor azote para millones de familias obreras y, al mismo tiempo, la mayor demostración de la irracionalidad del sistema capitalista. La lucha contra el desempleo exige un camino radicalmente opuesto al del Gobierno, la patronal y la burocracia sindical. Exige que toda la clase trabajadora, ocupados y desocupados/as, exijamos un plan de rescate de los trabajadores y los sectores populares, que debe comenzar por medidas como el reparto del trabajo, lo que implica la reducción de jornada, sin merma salarial. No hay otro programa, otro plan para responder a esta catástrofe social que empuja a la pobreza a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras de Canarias.

 

                 Organízate y lucha por una Canarias Libre y Socialista

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