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Socialismo hacia el siglo XXI (XI). Socialismo reflexivo.









Nunca antes, el proceso pol√≠tico objetivo hab√≠a manifestado las condiciones apremiantes socioecon√≥micas del pueblo, mostrando un nivel de conciencia anticapitalista y antiimperialista como lo ha hecho ahora. De ah√≠ que generalmente nosotros que hablamos de construir un nuevo socialismo, por supuesto, tengamos que preservar los valores del proceso hist√≥rico de la doctrina bolivariana, su impacto sobre Latinoam√©rica y buscar la forma para que nuestras civilizaciones no contin√ļen mas detenidas en el tiempo en lo que se refiere a su integraci√≥n estructural tal y como lo quisieron sus predecesores, todos muertos por la apat√≠a, la traici√≥n y la venganza de aquellas terribles oligarqu√≠as, hoy invulnerabilizadas, protegidas y amparadas por el imperio norteamericano. Bol√≠var no fue ning√ļn so√Īador, ni utopista, ni mucho menos profeta, como lo afirman sarc√°sticamente algunos de sus adoradores, Bol√≠var fue un cient√≠fico que manej√≥ una idea y una practica comprobada que mediante sabias inducciones y deducciones ejecut√≥ acciones revolucionarias militares para alcanzar la libertad, la uni√≥n, la igualdad, la justicia y el poder continental.

Los cuatro rostros de la indiferencia en la historia Latinoamericana.

LA ILUSION: Siendo libres, llego la promesa imperial de darnos la libertad. No fue m√°s que un ardid para aprovecharse de nuestros indios, creada ideol√≥gicamente por los salvajes espa√Īoles que vinieron a esclavizar hace 5l5 a√Īos.

LA FE: Conquistada por Bolívar, a su muerte es traicionada y arrebatada por los politiqueros oligárquicos que pasan a vivir de ella.

EL TRIUNFO: Agonizante, nacen nuevos hombres y se lanzan de nuevo a su conquista.

LA DERROTA: Pero estos se hacen caudillos y acribillan sus causas, descuartizan cada vez mas todo lo que construyó Bolívar.

No existe duda, cuando investigamos la historia nos encontramos con la sorpresa de que esta es, en esencia, continuidad y solidaridad. Aunque el hombre trate de evitarlo, ella se desarrolla de generación en generación. Por consiguiente ella enlaza los tiempos y los procesos de antes, hoy y después.

¬ŅQui√©n lo puede negar?, en ella esta el equilibrio de la humanidad. Est√°n las luchas de los hombres, las atrocidades, infelicidades, triunfos, derrotas, construcciones y destrucciones del hombre como ente social, humano, libre y esclavo. Ella esta en el tiempo y en el espacio, en la vida de todos. Los que viven y han vivido y es permanente porque en su conciencia y en la forma cualquiera que sea investigada y escrita, es lecci√≥n para el futuro. Es as√≠, como pasado, presente y futuro se solidarizan, para que el hombre en su forma y su proyecto, avance se estanque o muera.

El hombre hace la historia, ella es su raíz, su producto, porque aquello que se designa con el titulo de historia del mundo, no es sino el producto del hombre, su trabajo, la acción humana y su resultado.

El hombre al hacer su historia, se hace a s√≠ mismo, hace su trabajo humano. As√≠ llegamos a nuestra propia historia, as√≠ nos vamos a familiarizar con nuestras obras, las que nos dejaron nuestros antecesores, buenas y malas, para que cada uno sumamos una unilateralidad, pero que la que sea, la veamos constructora, libertaria y justa. Por este camino los Latinoamericano-Caribe√Īos nos elevaremos por encima de todas las necesidades naturales, es decir, busqu√©monos en la concepci√≥n de la praxis humana, que es humana solo en la medida en que el trabajo humano se diferencie del trabajo de cualquier otra criatura deshumanizada.


CULTURA BOLIVARIANA

A la muerte del Libertador, en 1830, la decepción viene a apoderarse del mando, del origen libertario que nos haría un continente para poder ser libres, fuerte y poderosos.

En Colombia, Santander el implacable, gobierna rodeado de jueces, policías y ladrones, se da a la tarea de construir nuevas leyes para favorecerse, protegerse de la causa Bolivariana, es decir, de la libertad y la justicia. Santander no comprendió a Bolívar, no lo pudo comprender, porque su pensamiento metódico era opuesto totalmente a la intuición genial de libertador.

En Venezuela, Páez el Centauro de los Llanos, ya había condenado a Bolívar al destierro. Ahora traiciona su causa, se hace caudillo y primer Presidente de Venezuela.

En Ecuador, Flores destierra a Rocafuerte por democr√°tico, popular y por ser blando con el pueblo Ecuatoriano.

En Bolivia, Sucre, alma del Bolivarianismo, mano derecha del Libertador, Mariscal de Ayacucho, es vilmente asesinado por sus propios hermanos de armas.

En Per√ļ, cae fusilado Salaverry por Bolivariano.

Los que han medido su conciencia, su valor, ya est√°n fuera. Las manos del disparate, de la desuni√≥n, de la tiran√≠a, empu√Īan el nuevo poder con mano de hierro, como si la muerte del Libertador, fuese el verdadero signo de las libertades apenas conquistadas. Muere la piedad, nace la demagogia, crece el odio. No se perdona, se asesina.

Así en los países desunidos de Bolívar, se reproduce, los que ávidos de mando y poder comienzan a llamar a los revolucionarios y sus acciones: ¨violencia infernal, microbio insurrecto, bandadas incendiarias, cuatreros, bandoleros y asesinos, alzados inconstitucionales. Temerosos de estas hordas vandálicas, los oligarcas pregonan la paz, pero se olvidan de la libertad, el trabajo, el estudio y la salud de los pueblos.

No entendieron la historia, menos la causa Bolivariana. Jamás supieron, ni sabrán que estas: Son las convulsiones de la verdadera libertad y justicia. Cuatro rostros diferentes han pasado por nuestros horizontes: La ilusión, la fe, el triunfo y la interminable derrota.

Es verdad, la libertad exige testigos, exige militantes, soldados revolucionarios, en ellos esta su laboratorio practico y puro, porque son los pueblos quien la hace y la deshace, La libertad grita, sangra y se desparrama en la mente de los hombres. Y cuando la mencionamos es necesario amarla y solo se ama de verdad lo que bien se conoce.

Durante 1818 a 1823, Bol√≠var lucha incansablemente por aminorar el predominio incontrastable que comienza a desarrollar la naciente burgues√≠a criolla, esta en 13 a√Īos que lleva ya la guerra de independencia, tambi√©n trabaja para su fin. Los decretos de C√ļcuta y San Crist√≥bal, emanados por Bol√≠var, hace virar a los terratenientes de Bogot√° y Caracas, comprendiendo que en el Libertador y sus causas se encontraba el mayor enemigo y que √©ste no les estaba permitiendo el mantenimiento de esos privilegios, que ellos solo quer√≠an para sus intereses personales o individuales. Por consiguiente su insistencia en la liberaci√≥n total de la mano de obra esclavista y rural y la de fortalecer los resguardos ind√≠genas a expensas de las encomiendas, se√Īalan el principio de la campa√Īa ¬ďANTIBOLIVARIANA¬Ē, haciendo que las oligarqu√≠as nacientes se reagruparan para enfrentar a tama√Īo enemigo.

As√≠ se da rienda suelta a conjuraciones, descr√©ditos a las causas y al Libertador. Era la √ļnica forma de que estas pudieran ascender al monopolio del poder pol√≠tico. Muerto Bol√≠var la reacci√≥n ¬ďANTIBOLIVARIANA¬Ē deroga de inmediato la ley de manumisi√≥n del Congreso de C√ļcuta y la sustituye por la ley del 2 de octubre de 1830, la cual retardaba y complicaba la aplicaci√≥n humanista reforma por la cual Bol√≠var, intr√©pidamente hab√≠a luchado en todos los congresos y consejos de gobierno.

En la estad√≠a de Bol√≠var en el Per√ļ, la burgues√≠a criolla opositora a sus ideas socio-pol√≠ticas y a sus principios revolucionarios invaden de extremo a extremo el poder pol√≠tico y lo hacen mediante el predominio econ√≥mico el cual han logrado rehacer a espalda de la causa, pero protegidos y amparados por la guerra.

Acaparan tierras productivas amplían las encomiendas y despojan a las comunidades indígenas. La indiferencia y el abandono de la pestilente oligarquía colombiana, hace que Panamá, tan importante para el Continente Latinoamericano se quiebre. Esa casta imbécil nunca entendió ni entenderá la importancia de los litorales en el desarrollo armónico de un país, menos para un Continente. Subestimó siempre a Panamá y lo sometió a un trato bestial y discriminatorio y así en 1903 lo negocia con los nuevos fariseos del mundo.

¬ďEl nuevo imperio lanza sus garras mortales ante esta exitosa amputaci√≥n ¬ďI too the canal¬Ē, expresaba el flamante premio N√≥bel de la Paz, Teddy Roosevelt, mientras contaba como hab√≠a independizado a Panam√°¬Ē. El imperio aprovecha esa imbecilidad ambiciosa para fijar all√≠ sus bases hegem√≥nicas continental. A cambio de esta traici√≥n a la causa Bolivariana, la oligarqu√≠a ignorante colombiana recibe la miserableza de veinticinco millones de pesos [1].

(Continuar√°¬Ö)


NOTA

[1] Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina. México 1987.

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