:: MAGEC .info ::

   
 
 
 ··· PORTADA
  ··· El Tiempo
  ··· Teléfonos
  ··· Directorio web

 ··· OPINIÓN

NI EN DIOSES, REYES NI TRIBUNOS









Históricamente, los movimientos de liberación nacional han sido siempre republicanos, desde Estados Unidos a Irlanda o desde Latinoamérica a la India. No es que renunciaran a sus propios proyectos de independencia nacional sino que, por el contrario, entendían que los avances hacia formas cada vez más democráticas favorecían sus propios procesos, bien porque ayudaban a crear condiciones nuevas de lucha, bien por las crisis que abrían en los Estados centrales.

En Canarias hemos vivido una experiencia similar. Bajo la dictadura, los independentistas apostamos por acabar con el fascismo y propiciar la democracia. ¿Significaba eso que renunciábamos a la descolonización, a la independencia nacional? En absoluto. Sólo desde la mayor estupidez se hubiera podido decir que acabar con el franquismo era un “asunto de España” que a nosotros no nos concernía.

Si bien entonces no se atrevió nadie a semejante totorotada, sí que escuchamos ese tipo de argumentos en torno al referéndum sobre la ahora fallida “constitución” europea. Se llegó a decir que era “un asunto de los europeos” ante el cual deberíamos abstenernos los canarios. Como si las políticas que desarrollaba el Tratado no fueran de aplicación en Canarias. Según esa misma línea de razonamiento, no nos preocupemos por la Ley de Partidos, las leyes laborales, los derechos civiles o el código penal. No nos afectan: son “cosas de España”.

La lucha contra la monarquía española y a favor de la forma republicana del Estado es un debate del cual tampoco podemos ni debemos sustraernos. Como bien han explicitado los defensores de la corona española, esta representa “el orden constitucional y la unidad de España”. Habría que añadir que también encarna los poderes fácticos económicos y políticos de la “España de siempre” y del Estado que subsiste a pesar del maquillaje de la transición. Amén de ostentar la jefatura de las fuerzas armadas, que tienen como misión encomendada por el artículo 8º de la vigente constitución “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.”.

No deja de ser significativo que la principal oposición republicana en el Estado parta de dos territorios que cuentan con los sentimientos nacionalistas más fuertes y, precisamente, desde las organizaciones independentistas. Lo que pone en evidencia que la monarquía es el nudo gordiano de una España concebida como cárcel de pueblos. Pero también es la viga maestra del capitalismo monopolista de Estado español y de sus aspectos más reaccionarios.

La alternativa a la monarquía es harto complicada desde la vía estrictamente legal, porque la actual constitución es inmodificable en la práctica en lo que hace referencia al Título II (“La Corona”). Cuestionar la monarquía es, por lo tanto, cuestionar todo el entramado jurídico de la transición.

Si bien es cierto que la oligarquía española puede recomponer su poder adaptándolo a la forma republicana, la crisis política que la caída de la monarquía supondría, abriría una ventana de oportunidad a un giro a la izquierda en todo el Estado y a que temas tabú en el actual régimen pudieran abrirse camino. Entre ellos, el derecho a la Autodeterminación de los pueblos.

Desde el PSOE se argumenta que una parte de la derecha más reaccionaria está también contra la monarquía. Cierto, aunque habría que decir que están más bien contra este rey. Pero la ceguera de una parte de la derecha ante lo que ellos mismos están contribuyendo a desencadenar –ceguera que no es más que una anécdota– no justifica el blindaje “de orden” a la corona que desde los poderes mediáticos y fácticos –y también desde el PSOE– se viene haciendo.

Lo cierto es que cada vez es mayor el número de ciudadanas y ciudadanos que se cuestionan la necesidad y la conveniencia de la monarquía, y ven en la alternativa republicana la rendija por la que se abre paso el aire fresco de otra situación política. Y ello en plena desaparición de escena de la izquierda política española.

La transición se quedó en tierra de nadie, a medio camino del fascismo (monarquía, jueces, policía, poderes económicos) y de la democracia. Los independentistas canarios podemos quedarnos también en tierra de nadie. O empujar en la dirección correcta para ayudar a salir del empantanamiento político a todos los niveles.

(*) Teodoro Santana es miembro del Consejo Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO

Teodoro Santana - consejonacional

 
Y VINO UN VIENTO DE FIN DE MUNDO
Víctor J. Rodríguez Calderón

SÁLVESE QUIEN PUEDA EN LA CANARIAS DE LA RIP
Rubén Alemán

El silencio cómplice
Fidel Castro

Península coreana: ¿nacimiento de una nueva potencia geoeconómica?
Alfredo Jalife-Rahme

Prácticas de Derecho Político
Javier Ortiz

De 23 en 23 hasta llegar a 187.000
Manuel F. Trillo

El gobierno de los R.I.C.os
Juan García Luján

VOLVER LOS GIRASOLES CIEGOS QUISIERAN
Miguel Mata

Socialismo hacia el siglo XXI (XIV). Socialismo reflexivo.
Víctor J. Rodríguez Calderón

Suciedad democrática
Agustín Mora

NI EN DIOSES, REYES NI TRIBUNOS
Teodoro Santana

 
 MAGEC 2006 - Archipiélago Canario
 
Sitemap