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Socialismo hacia el siglo XXI (XVII). Socialismo reflexivo.









Construyendo el poder desde las bases.

Una nueva nación construimos a partir de la perspectiva del quinto motor cuando nuestro líder señala la necesidad de la explosión del poder comunal, que no es otra cosa, que la edificación estructural de la democracia participativa, protagónica, revolucionaria y socialista bolivariana. ¿Pero, en realidad todos conocemos este género y esta alternativa popular? En Latinoamérica, en el periodo de implantación de ese modelo bestial como ha sido el neoliberalismo, con la consiguiente perennidad de la aplicación de sus “planes estructurales de ajustes”, hemos venido observando como nuestros pueblos se han despertado desatando una explosión de movimientos resistentes contra esas deshumanizadas políticas imperiales.

Nuevos actores y actoras sociales, se han unido a la rebelión revolucionaria, para participar de un modo definitivo en las revueltas populares espontáneas, lo que ha dado como resultado la creación de cambios políticos en varias naciones latinas y del caribe. Venezuela hoy al calor de una revolución estratégica, pacifica y basada en la doctrina de Bolívar, se lanza en lucha por la liberación, la pobreza, la miseria, la esclavitud y el “subdesarrollo” (esta ultima palabra sacada con elegancia a partir de finalizada la segunda guerra mundial para no llamarnos de frente “retardados”). Nuestra revolución surge con el firme propósito de trabajar por la recuperación de todo lo que hemos perdido y con la firme intención de construir las bases de una nueva republica, buscando una mejor vida con justicia, libertad e igualdad, acercándola a la participación para construir la base comunitaria en la región.

El poder comunal es la construcción de la red de organizaciones sociales que son plataforma, columna vertebral, en la revolución socialista bolivariana para los planes y políticas que conlleven al ejercicio del poder y de la defensa de la democracia participativa que sirva de sostenimiento para nuestro propio desarrollo humano sostenible, integral de todo el pueblo. Además tiene como tarea especifica la promoción y trabajo por la integración latinoamericana y del caribe. Mas adelante este poder comunal bolivariano debe convertirse en una confederación continental, con fuerza, para que se pueda enfrentar a esa tesis reformista (que el imperio vende como doctrina económica) del gran capital que como sistema mundial, actúa descaradamente como la nueva guerra colonialista que conquista y aplasta a nuestras naciones, saqueándolas, robándolas, violándolas y ultrajándolas, en una forma depredadora y silenciosa. De ahí, que la nueva esperanza, no solo para Venezuela, sino para ese llamado “tercer mundo”, es la organización del poder comunal continental. Al imperio hay que enfrentarlo en la peor y mas cruel de todas las guerras que haya tenido la humanidad, esa que libra el neoliberalismo en todas partes y por todos los medios, esa que se apodera de nuestra energía, de tierra, de todo recurso natural estratégico, la que controla hombres para un futuro infernal de enfrentamientos internos. Así es que a prepararnos porque ahora es que comenzamos.

Insistimos en Bolívar.

El pensamiento revolucionario de Bolívar, tenemos que trasladarlo progresivamente de la utopía a la realidad, es necesario adaptarlo a las nuevas exigencias y contradicciones de la sociedad de masas latinas y caribeñas. En nombre del realismo y de las enseñanzas que pragmáticamente extraemos de su proceso histórico, el nuevo paradigma democrático revolucionario está sufriendo sucesivas metamorfosis, que nunca se imaginaron los irreconocibles ojos del viejo y derrotado socialismo europeo. Muchos socialistas continúan moviéndose bajo el péndulo conservador, estático y mal interpretado de revoluciones que desviaron la verdadera doctrina de libertad, justicia e igualdad. Pero esta vez las antinomias han echado raíces en el enmascarado terreno de las “democracias”, cuyo concepto lo dicta ahora mismo el verdadero realismo político y doctrinario el cual demuestra con énfasis que no viene a rebasar los limites de la vieja experiencia para no sucumbir nuevamente en el romanticismo de los “sueños”.

En verdad si se enfocan los documentos del Libertador Simón Bolívar como doctrina para un nuevo socialismo, nos vamos a sorprender; al encontrar que tenia como vía posible “cambiar la manera de cambiar”, porque lo importante no es que cambiemos a Bolívar, sino cambiar la manera de cambiar la sociedad. Es pues, una cuestión de maneras y Bolívar nos la señala con claridad y exactitud. ¿Quién dice que las maneras no son importantes? El neoliberalismo es una manera, o como dicen los economistas, un modo de producción. ¿Cómo podemos cambiar esta manera o modo? Bolívar nos dijo que la única forma de cambiarla es uniéndonos y convirtiéndonos en una sola fuerza. Bolívar no fue socialista declarado como tal, pero él en la parte económica, señala claramente que la nuestra tenía que ser una economía mixta, él señaló siempre tres sujetos: La Republica, la empresa domestica privada y la propiedad social, la cual debería funcionar en beneficio colectivo. Nunca pensó en estatizar la propiedad privada, pues él sabía que esto no conllevaba sino a construir un modelo negador de libertad y seria como copiar el mismo que mantenía el imperio que había construido una monarquía que tarde o temprano se condenaba al fracaso, porque era generadora de explotación, robo, pillaje, violación, para los miembros de nuestra civilización, en una palabra, un sistema esclavista.

Por ningún motivo pretendo en lo mas mínimo agotar el campo teórico circunscrito por las relaciones entre el Bolivarianismo y el método científico que nadie hasta ahora vio en el Libertador, pero quiero abrir el campo de las reflexiones con puntos de vista analíticos que nos interesan comprendiéndolos en su verdadera esencia dentro del carácter especifico revolucionario del método que hasta este momento se ha ocultado del Libertador. Este punto tan controvertido, pero sin trajinar por los historiadores y sobre todo referente a las relaciones entre la tesis y la practica. Bolívar desde temprano mostró en sus escritos un increíble empeño en no disociar la teoría de la practica, pueden leerse en la mayoría de sus proclamas ese empeño y fue en la tesis precisamente “Guerra a Muerte” donde desentierra el utopismo de la libertad, para contestarle políticamente en la practica al horrendo terror que había impuesto el imperio a nuestra civilización.

Víctor J. Rodríguez Calderón

 
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