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¡Cállate, indio!, soy el Rey de España

Eso es lo que lo hubiera dicho Fernando VII y todos los parientes antecesores de este Borbón. Cállate, negro. Cállate, mestizo. Cállate. Porque connotativamente el “¿por qué no te callas?”, es una orden, es un mandato, es un imperativo, equivalente al “cállate de una vez que nadie te ha dado vela en este entierro”. Pero en el entierro celebrado en XVII Cumbre Iberoamericana se llevaba en el ataúd el cadáver de una España borbónica, faltosa y maleducada. Es cierto que es muy molesto que alguien interrumpa cuando uno está hablando, pero todos lo hemos hecho alguna vez impelidos por la urgencia de la contestación ante lo que se oye (todos, incluso los reyes, que hablaban cuando les salía del alma, y mandaban callar con un gesto de la mano para que lo llevaran al patíbulo). Es cierto que Chávez debiera de haber esperado a que el melifluo discurso de Zapatero acabara, y en su posterior intervención reprocharle a Zapatero que no a todo español se le debe defender por el simple hecho de ser español.

Hay que decir que Juan Carlos está muy nervioso (porque no seré yo quien le haga prueba de alcholemia), y motivos tiene para ello –aunque su patrimonio supera los 1.700 millones de € -porque ve que a la “familia” se le acaban los días al frente de la Jefatura del Estado Español. De momento ejerce –y por ello recibirá el próximo año más de 1.400 millones de pesetas (8,29mill €) para él y su estupenda familia- y lo menos que se puede pedir es que sea educado, que no interrumpa el debate –fuere cual fuere- que en ese momento tiene el Presidente del Gobierno, y que tuviera respeto por la institución que representa (la Jefatura del Estado).


Su “¡¿por qué no te callas?!”, es propio de una riña tabernaria, y en eso ha dejado la representación de España. Para colmo, cuando el Presidente de Nicaragua –electo, todos lo son menos él- estaba denunciando la actuación de la Embajada de España durante las últimas elecciones para que los nicaragüenses no votaran a los sandinistas, Juan Carlos, una vez más, perdiendo los papeles, se levanta, se va de la taberna y da un portazo. Hasta el momento en que sea derrocado, propongo a los gobiernos de España que le “recomienden” abstenerse de acudir a citas internacionales. Y dado que los borbonistas dicen que es una figura decorativa, que lo sea del todo.

No quiero pasar por alto el detalle de que intervenga en pleno debate de Zapatero con Chávez. Pues su prepotencia, sus malos modos, la falta de respeto al Presidente del Gobierno –que este sí ha sido elegido por los ciudadanos- es de tal calibre, que basta con observar la cara de Zapatero momentos después de la histriónica intervención del monarca. Esto me conduce a la conclusión siguiente: los borbones borbonean. Lo hicieron desde que llegaron de Francia, y la última borbonada acabó mandando al exilio a su abuelo. El papel del Presidente del Gobierno es respetable por ser legítimo, mientras que el del Borbón procede de la sanguinaria mano de Francisco Franco (esto para los transicionistas de 1978, Juan Carlos se proclamó rey por decisión del dictador).

Carente de legitimidad alguna, ha pretendido sobreponerse y alzarse sobre la legitimidad que dan las urnas. La desfachatez y el desprecio a la institución de la Presidencia del Gobierno es absoluta. Por eso, acostumbrado a actuar de este modo, con la mentalidad de Fernando VII, se permitió interrumpir el debate que los representantes de España y de Venezuela mantenían. ¿Acaso el rey de España considera que Zapatero es un memo, y por eso tuvo que lanzar ese exabrupto?. ¿Acaso este Borbón considera que los empresarios españoles no deben ser objeto de crítica?. ¿Acaso para el Jefe del Estado español el calificativo de fascista a Aznar –jonsista y joseantoniano declarado- le resulta extemporáneo?. Por qué no interrumpió tiempo atrás a Pinochet, Videla, Stroessner…, ¿acaso tenía nostalgia de la compañía de Franco?. Seguro que se ha sentido más cómodo al lado de Fujimori, o del corrupto Carlos Andrés Pérez., por mencionar algunos. Este Borbón ha olvidado que los reyes de España perdieron todo derecho intervenir y dictar algo en Venezuela desde la batalla de Carabobo. No hay duda de que las reuniones con dictadores sanguinarios de la calaña de los mencionados le resultan más agradables, pues allí todo está mandado “como dios manda”.

Ha provocado vergüenza ajena la bravuconada del rey y mucha risa su actuación histriónica. Su baladronada puede costar caro a los empresarios honrados que intervienen en Venezuela, y en Argentina, y en Bolivia, y en Nicaragua, y en Ecuador..., por supuesto que los predadores que llevan años expoliando los recursos de Latinoamérica lo tendrán mucho más difícil. Así que el rey les ha hecho un flaco favor a sus amigos de la oligarquía empresarial, los que le regalan yates y le proporcionan negocios que le dan pingües beneficios. Salió en defensa de un fascista/jonsista/falangista español, y de sus amigos. Yo también me levantaría de una reunión en la que estuvieran sus amigos y más aún, si en ella hubiera un fascista que pretende hacerme callar. Por lo que recomiendo al rey de España que deje de acudir a actos oficiales en el exterior, pues luego tenemos que disculparnos para señalar las diferencias que tenemos con semejante individuo. La vergüenza ajena es tan grande, Zapatero y Moratinos no salían de su asombro, que es mejor meter en formol cuanto antes a la monarquía borbónica.


(Fuente: KaosenlaRed)
Manuel F. Trillo

 
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