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Contra la Amnesia Histórica

Los Historiadores aseguran que en las Islas Canarias Occidentales, sobre todo en Tenerife fueron “desaparecidas” miles de personas, es decir asesinadas. Los cuerpos de la mayoría, arrojados al mar o enterrados en fosas anónimas o en simas volcánicas, no han sido encontrados.

Además, hubo muchos miles de presos, la mayor parte gubernativos, que sin juicio pasaron años en cárceles, sometidos a torturas y sevicias y obligados buena parte de ellos a realizar trabajos forzados.

El universo carcelario de Tenerife fue muy profuso. No estuvo formado solamente por los salones del empaquetado de plátanos de la compañía británica Fyffes, en los que se hacinaban más de 2.000 presos políticos; o por la “Prisión Flotante" -unos pequeños mercantes situados en medio de la bahía-, en los que intentaban sobrevivir 600 detenidos. A ellos hay que añadir los 400 presos que estaban encerrados en la Prisión Provincial de San Miguel, ente ellos 150 mujeres, y otros cientos de presos en cuartelillos, depósitos municipales, cines como el Atlante, en el Puerto de la Cruz, o teatros, como el Power en La Orotava, de donde varios centenares fueron sacados para ser asesinados, unos margullados o apotalados en el mar y otros arrojados a simas volcánicas o enterrados en montes y descampados.
El treinta y cinco por ciento de los maestros fue sancionado. Diez mil personas se vieron implicadas en actuaciones represivas sobre una población total que apenas superaba los 300.000 habitantes. De 1939 a 1942 hubo miles de condenados por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. La represión se abatió fundamentalmente sobre los trabajadores, tanto de la ciudad como del campo, y sus organizaciones sindicales, afiliados y simpatizantes, especialmente sobre aquellos que habían dado muestras de rebeldía o protesta en fincas, empresas y tajos.

Las consecuencias resultaron catastróficas para la sociedad tinerfeña, ya que fueron erradicadas, clausuradas y eliminadas desde las poderosas organizaciones sindicales, la hegemónica CNT, al sindicato de maestros, la FETE-UGT, y los partidos obreros y republicanos, incautando sus locales y sus bienes, al igual que su prensa y la prensa independiente. También desapareció el rico y complejo tejido asociativo popular, integrado entre otros por el Sindicato de Inquilinos, los ateneos, casinos y librerías populares, las escuelas racionalistas, las escuelas nocturnas, las asociaciones de mujeres y de jóvenes, las igualas médicas... Muchas instituciones populares que todavía aún hoy no han sido reconstruidas o sustituidas por otras.

La actuación del franquismo en las Islas durante la guerra civil y la posguerra fue un verdadero genocidio, una guerra de exterminio, una matanza masiva ejecutada conscientemente bajo una dirección política con el claro objetivo de destruir las organizaciones populares que ponían en cuestión el poder y los privilegios de las castas gobernantes. Para mantenerlos había que eliminar a los militantes y afiliados más activos y aterrorizar al resto de la población con una represión totalizadora y prolongada, de manera que surtiera el efecto deseado: destruir el poderoso tejido asociativo, solidario y cultural que, principalmente el movimiento obrero, pero también algunos partidos de izquierda, habían levantado hasta 1936.

Las largas y profundas consecuencias de esta derrota afectaron, sobre todo, a la vida cotidiana de la mayoría de la población, que vio durante décadas cómo se deterioraba de una forma dramática su ya bajo nivel de vida. El poder adquisitivo y los jornales de los asalariados tinerfeños cayeron más de un sesenta por ciento en relación a 1936, no recuperándose los mismos niveles hasta veinte años después. La situación de hambre, paro y miseria se generalizó durante los veinticinco años siguientes a la terminación de la guerra. Esto, unido a la falta de los mas mínimos derechos y a la continua transgresión de ellos por parte de la oligarquía gobernante, hizo que miles de isleños buscasen una nueva vida en América, iniciándose así, con la emigración clandestina en los barcos fantasma, la trágica gran epopeya anónima del pueblo canario, que huía de la persecución, la explotación y la opresión, el hambre, la miseria y el sufrimiento.

Acción Ciudadana y Falange Española, organizaciones paramilitares fascistas, se encargaron de la represión. En ellas se gestaron los integrantes de las ‘Brigadas del Amanecer’, verdaderas cuadrillas de asesinos, apoyadas por el Ejército y la Guardia Civil.

Pero estas acciones no las realizaron sólo el Caudillo y sus ministros y cuerpos represivos, sino que contaron con la colaboración de amplios sectores de las clases dirigentes locales, que nunca hasta ahora han reconocido que cometiesen nada ilegítimo, ilegal e injusto. La olvidadiza postura de la oligarquía canaria no se debe a una mera inercia, sino a una estrategia calculada, ya que reflexionar sobre lo ocurrido durante la guerra civil y la larga posguerra le llevaría a reconocer la ilegitimidad de su poder y de los beneficios que la situación le supuso y le supone todavía hoy día. Por eso, la recuperación de la memoria histórica de los años de la guerra civil, el franquismo y el tardofranquismo en Canarias tropieza con muchos obstáculos.

Ideológica y moralmente la oligarquía isleña cree que no tiene nada que reconocer, nada de que arrepentirse, tal vez tan solo deplorar algunos y contados excesos. Por eso han mantenido desde hace años sin variación unas líneas de explicación y defensa. El primer argumento ha sido la negación de los hechos: las Islas siempre habían sido una Arcadia feliz. Pero ante la contundencia abrumadora de las pruebas se pasó a una segunda línea de defensa muy socorrida, que no es otra que las Islas, o la de Tenerife concretamente, eran una Nivaria feliz, un paraíso de paz en el que no existía conflicto alguno de índole económico-social, pero al estallar la guerra civil Franco nos envió gobernantes locos que organizaron y realizaron la matazón, ante la impotencia de las fuerzas vivas isleñas que avisaron al Generalísimo para que pusiera coto a la matanza, lo que éste hizo. O sea, que los excesos y su responsabilidad correspondieron a gente “de fuera”. Ante lo endeble de estos argumentos, se estableció una variante de la explicación anterior: el pueblo canario es noble, pero algunos sectores minoritarios fueron infectados por teorías criminales y peligrosas llegadas del exterior -anarquismo, comunismo- y dirigidos por tenebrosos agitadores foráneos que pusieron en grave peligro la paz y el orden que fue necesario restablecer. Entonces, Franco envió al general Dolla, que era un loco, y se cometieron algunos excesos, producto también del turbulento período en que se vivía y que conviene olvidar, pues no merece la pena recordarlo.

A su vez la Iglesia Católica de Canarias no hizo nada por aliviar o amortiguar la represión y la matanza. Nunca se preocupó de los cientos de sus feligreses presos y de las decenas de desaparecidos, ni de sus familias, ni de sus hijos, y por su actuación directa se incrementaron en muchos casos las penalidades de los presos políticos. Nombró a la Virgen de Candelaria Patrona de Acción Ciudadana y la sacó en jubilosa procesión en 1939, llevándola a la capital para presidir las fiestas de “la Victoria". Nunca ha pedido perdón y todavía hoy en los muros de sus templos parroquiales se mantienen las listas de los "Caídos por Dios y por España" de la localidad, generalmente presididos por el "primer caído", el líder fascista José Antonio Primo de Rivera.

De la amnesia participan más o menos por igual todas las formaciones políticas ligadas al poder instituido, así como las más variadas instituciones. En la carrera de la desmemoria el pelotón de los amnésicos es muy numeroso, entre otros:

- El Parlamento de Canarias, que en sus más de veinte años de existencia lo único que ha legislado al respecto es una cicatera y restrictiva ley, a la que no se ha dado excesiva publicidad, de compensación con una pequeña indemnización pecuniaria, por una sola vez, a los presos del franquismo. Ni siquiera ha colocado una simple placa recordatoria en su salón de sesiones, que fue utilizado como sala de plenos de los principales Consejos de Guerra celebrados en Tenerife y que acabaron con el fusilamiento de decenas de inocentes.

- La Universidad de La Laguna, que no ha desarrollado líneas de investigación, acopio de documentos o recuperación de fuentes, salvo honrosas excepciones individuales, tal vez por no recordar su oscuro papel y su actuación en aquella época, y ni mucho menos averiguar qué fue de sus profesores desaparecidos y evocar a sus profesores y alumnos represaliados.

- El Cabildo, que es el gobierno insular, tampoco ha impulsado un estudio riguroso sobre su actuación y su papel durante la guerra civil y la dictadura, ni tampoco ha habido un solo gesto público de reconocimiento hacia sus funcionarios, trabajadores y miembros de la Corporación desaparecidos y represaliados, ni siquiera un mínimo recuerdo.

- Los Ayuntamientos tinerfeños, salvo casos muy aislados como el de Los Silos y Buenavista del Norte, también han obviado los hechos. Destaca el de la capital, que todavía no ha tenido un gesto de reconocimiento a su último alcalde republicano, José Carlos Schwartz, asesinado en 1936, a sus funcionarios y trabajadores represaliados, y a sus más de ochocientos vecinos desaparecidos, mientras en estos últimos veinticinco años ha seguido repoblando su viario de calles y plazas con decenas de golpistas franquistas tinerfeños.

- Los sindicatos y partidos de izquierda, integrados en el sistema de poder, tampoco han mostrado mayor interés, ni siquiera por recuperar su propia memoria, ni por reivindicar las figuras de aquellos de sus líderes y afiliados, que pagaron con su vida, o largos años de reclusión y torturas, su militancia.

- Las organizaciones y grupos nacionalistas independentistas se mueven entre la ignorancia y/o la amnesia. Se sienten molestos con el tema, como si lo ocurrido durante la guerra civil y la posguerra en las Islas no fuera con ellos, y se tratase de cosas de extranjeros o de un problema de la metrópoli.

Por todo lo anterior, aunque sólo sea a través de Plataformas Ciudadanas y para que nunca jamás se repita un enfrentamiento fratricida hay que Rescatar a la Memoria Histórica y plantear entre otras las siguientes demandas:

1º.- Que el Rey en su condición de Jefe del Estado y Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, pida perdón a las personas y a sus familiares, que a raíz de la sublevación militar de 18 de julio de 1936 fueron represaliados durante toda la Dictadura Franquista, así como al conjunto de los Pueblos Españoles, que sufrieron sus secuelas de una u otra manera

2º.- Que el Cardenal Primado de la Iglesia Católica en España produzca igual pronunciamiento, por el apoyo incondicional otorgado al Régimen Franquista durante casi cuarenta años.

3º.- Que el Presidente del Gobierno condene oficialmente a la Dictadura y tramite definitivamente la Ley de las Víctimas Franquistas, así como que se reconozca la condición militar a los guerrilleros que defendieron la República desde que acabó la Guerra Civil hasta bien entrados los años cincuenta.

4º.- Que el Pleno del Ayuntamiento de Los Silos revoque el acuerdo adoptado el 15 de diciembre de 1936, nombrando al General Franco Hijo Adoptivo de Los Silos.

5º.- Que así mismo el Pleno del Ayuntamiento de Los Silos, nombre Hijo Predilecto del Municipio a D. Felipe Lorenzo Baso, excautivo en Fayffe y condenado a trabajos forzados por sus ideas republicanas.

6º.- Que el Gobierno Canario cree una línea especial de ayuda a la investigación para la recuperación de la Memoria Histórica en el Archipiélago antes de que desaparezcan los relatores directos o se pierdan documentos esenciales.

7º.- Que todas las Administraciones Locales del Archipiélago e incluso la Autonómica instruyan lo oportuno para que se investigue el alcance real de las depuraciones que sufrieron sus funcionarios o empleados.

8º.- Que, con el fin de facilitar la labor de los investigadores, la Delegación del Gobierno en Canarias y la Subdelegación de Tenerife, rescate de sus archivos y desclasifique toda la documentación, aún no destruida, referida a la Memoria Histórica, que pudiera hallarse tanto en las citadas sedes como en las diversas dependencias policiales.

9º.- Que el Gobierno Canario amplíe el plazo de solicitud para acogerse a las indemnizaciones de la Ley 9/2002, modificada por la Ley 6/2005, ya que incumplió el mandato del Parlamento Autonómico relativo a la inserción de publicidad bastante en el tiempo establecido.

10º.- Que el Gobierno Canario amplíe la aplicación de las dos Leyes citadas a los herederos de aquellos que murieron a manos de la Policía y de la Guardia Civil, una vez aprobada la Constitución de 1978, entre otros Javier Fernández Quesada y Antonio González Ramos.

12º.- Que los dos Colegios Provinciales del Archipiélago de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración Local aprueben una Circular, encareciendo a sus miembros que procedan a elevar a sus respectivos Presidentes o Presidentas una propuesta corporativa tendente a la realización en las respectivas Corporaciones Locales de una rebusca de documentos relativos a la Memoria Histórica, así como un listado de funcionarios depurados por el franquismo a causa de sus ideas.

13º.- Que tanto la FECAM, como la FEMP insten a sus instituciones federadas a que se produzcan en el mismo sentido del apartado anterior.

En la Villa de Los Silos, a 6 de mayo de 2006.

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