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Carta al Secretario General de la ONU

A Su Excelencia
Sr. Kofi Annan
Secretario General de la ONU
Nueva York

Bir Lehlu, 3 de febrero de 2006

Señor Secretario General,

El Gobierno del Reino de Marruecos, en carta dirigida recientemente a
Vuestra Excelencia (S/2006/52), vuelve desafortunadamente a recurrir a la
amalgama y a la incoherencia para presentar esta vez una interpretación
sorprendente de los términos y significados del alto el fuego en vigor,
sobre la naturaleza de su presencia en Territorio Saharaui, al tiempo que
utiliza la ocasión para anunciar su pseudo-solución al conflicto del Sahara
occidental.

En primer lugar, permítame recordar que el alto el fuego fue aceptado por
las "dos partes" en conflicto, el Reino de Marruecos y el FRENTE POLISARIO,
como parte integrante de un Plan de Arreglo cuyo objetivo es "permitir al
pueblo saharaui ejercer, a través de un referéndum de autodeterminación
justo y libre, organizado y supervisado por la ONU en cooperación con la
OUA, su derecho a la libre determinación, en condiciones aceptables para él
y, por consiguiente, para la comunidad internacional", según se indica en
los párrafos 4 y 6 del Plan de Arreglo, S/21360.

En mayo de 1991, y como respuesta a la solicitud formal del Secretario
General, ambas partes informaron a éste acerca del número, armamento y
posición geográfica exacta de sus respectivas fuerzas militares en el
territorio. En ese marco, las fuerzas de ocupación marroquíes se encontraban
dentro y al Oeste del muro defensivo con que Marruecos ha partido en dos el
territorio. Fuera del muro defensivo y en dirección Este, se encontraban y
se encuentran todavía las fuerzas saharauis.

El 6 de septiembre 1991, tras la entrada en vigor del alto el fuego, tuvo
lugar, como estaba acordado, el despliegue de los observadores militares de
la MINURSO sobre esta base geográfica, separando así a las dos fuerzas
beligerantes. Dicho despliegue sigue hoy manteniendo prácticamente las
mismas características.

Contrariamente pues a lo que pretende Marruecos en su carta, existían en
aquel entonces y existen todavía una parte liberada del territorio del
Sahara Occidental y otra bajo ocupación ilegal de Marruecos. Los
acontecimientos militares que tuvieron lugar en Tifariti, una semana antes
de la entrada en vigor del alto el fuego, a los que hace referencia la carta
de Marruecos, no fueron el resultado de una "incursión" de fuerzas
saharauis, sino de una ofensiva a gran escala fallida que fue iniciada por
Marruecos, el 27 de agosto 1991, en dirección a la región liberada de
Tifariti con el propósito político de obstruir el inicio de la aplicación
del Pan de Arreglo, tras haber comenzado a obstaculizar la llegada al
territorio de los primeros equipos y medios materiales de la MINURSO.

Como Vuestra Excelencia sabe, la MINURSO, a través de los acuerdos técnicos
firmados con las dos partes, está hoy en condiciones de poder seguir
cumpliendo con la misión de observación del alto el fuego en tanto que
elemento inseparable del Plan de Arreglo, a menos que la carta de Marruecos
conlleve la intención de romper con el mismo, hecho cuyas consecuencias
políticas y militares serían de su exclusiva responsabilidad.

En segundo lugar, el FRENTE POLISARIO, al igual que toda la comunidad
internacional, no reconoce ningún título jurídico válido a la presencia de
Marruecos en el Sahara Occidental. Los acuerdos de Madrid de noviembre de
1975, citados en la carta, por los que la antigua potencia colonial faltó
gravemente a sus responsabilidades de Potencia Administradora del
Territorio, fueron una transacción ilegal que no altera la naturaleza
colonial del problema.

Marruecos está por lo demás suficientemente informado del contenido y
alcance del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia, de 16 de
octubre de 1975, que negó toda validez a sus reivindicaciones territoriales
sobre nuestro país, así como del dictamen posterior solicitado por el
Consejo de Seguridad al Dr. Hans Corell, encargado del Departamento Legal de
la ONU, con fecha 29 de enero2002, en el que considera que los Acuerdos de
Madrid "no transfirieron la soberanía sobre el territorio ni confirieron a
ninguno de los firmantes la condición de Potencia Administradora, condición
que España, por sí sola, no podía haber transferido unilateralmente" .

No siendo potencia soberana ni potencia administradora, el status jurídico
de la presencia marroquí en el Sahara Occidental no puede ser catalogado
sino de ilegal. Tal y como lo definió la Asamblea General de la ONU en su
resolución 3437, se trata de una "ocupación militar" y, por consiguiente, no
comporta efectos o consecuencias jurídicas válidas para terceros ni para la
comunidad internacional.

Impedir la llegada al territorio ocupado de delegaciones humanitarias o
gubernamentales extranjeras -como ocurrió recientemente con la delegación
del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y con la
delegación conjunta de varios países nórdicos- y continuar con la política
de violación de Derechos Humanos contra la población saharaui, no hace más
que resaltar el carácter brutal de una ocupación ilegal.

En tercer lugar, y en base a lo anterior, la pseudo-solución anunciada en la
carta constituye una nueva "huida hacia adelante" que entra en el marco del
continuo desafío de Marruecos a las resoluciones de las Naciones Unidas.

La implicación de la comunidad internacional, en todos los esfuerzos
dirigidos a la solución del conflicto del Sahara Occidental, ha estado
justificada fundamentalmente por el hecho de que la ONU está ante un
problema de descolonización. Como tal, ha de ser necesariamente resuelto en
conformidad con la Carta de la Organización y, en este contexto, con las
resoluciones y dictámenes elaborados por sus altos órganos, los cuales han
consagrado de forma inequívoca el derecho inalienable del pueblo del Sahara
Occidental a decidir su futuro de forma democrática y pacifica a través de
un referéndum de autodeterminación.

Es en este marco legal que el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad de
sus miembros el Plan de Arreglo en su resolución 658(1990); autorizó por la
resolución 690 (1991) el envío al Sahara Occidental de la MINURSO; llamó a
la aplicación de los Acuerdos de Houston, por la resolución 1133 (1997) y
ofreció todo su respaldo al 'Plan de Paz para la autodeterminación del
pueblo del Sahara Occidental', en su resolución 1495 (2003). En todos estos
planes de paz, las Naciones Unidas han preconizado un referéndum que permita
al pueblo saharaui elegir su futuro, sin restricción ni limitaciones al
derecho a la libre determinación consagrado por la ONU, optando entre la
independencia, la autonomía o la integración en la potencia ocupante.

A lo largo de todo este proceso, Vuestra Excelencia y el Consejo de
Seguridad han contado con la sincera cooperación del FRENTE POLISARIO para
hacer posible la elaboración del proceso de paz y el gran avance habido en
su puesta en marcha tras la firma de los Acuerdos de Houston.

También el FRENTE POLISARIO respondió favorablemente a su llamamiento,
liberando a todos los prisioneros de guerra marroquíes, gesto humanitario y
de paz que no ha sido correspondido por la parte marroquí. Todo lo
contrario. Marruecos intensificó a partir de mayo 2005 su tristemente
celebre política de represión, que condujo a desapariciones, hacinamiento de
presos en cárceles medievales, así como a la liquidación física de
activistas de los Derechos Humanos, que se suman a la lista de decenas de
saharauis que fueron hallados recientemente en fosas comunes, como han
reconocido instancias oficiales y ONG marroquíes, tras haber desaparecido en
años anteriores.

Hoy es evidente que el proceso de paz no ha podido avanzar hacia el objetivo
para el que fue elaborado. El incumplimiento por parte de Marruecos de los
compromisos formal y solemnemente adquiridos ante Vuestra Excelencia y sus
predecesores y ante el Consejo en virtud de su aceptación del Plan de
Arreglo y de los Acuerdos de Houston, en cuya elaboración había participado
de forma activa, y su rechazo al Plan de Paz presentado por su Enviado
Personal, James Baker, son, inequívocamente, las causas que han provocado el
actual estancamiento y no una pretendida inaplicabilidad del Plan de
Arreglo.

Vuestra Excelencia así como el Consejo de Seguridad no pueden resignarse
ante un peligroso estancamiento que, ante la continua violación de los
Derechos Humanos de una población saharaui rehén de una "fuerza de
ocupación", conlleva todos los riesgos de degenerar en una situación
incontrolable.

Las Naciones Unidas están ante la "ocupación ilegal" por un Estado miembro
de un territorio objeto de un proceso de descolonización inconcluso, como lo
fueron en su día Namibia, Timor Oriental y decenas de otros casos en África,
América latina, Caribe y Asia.

En este contexto, el FRENTE POLISARIO quisiera una vez mas reiterar su ya
bien conocida posición, en el sentido de que sólo la reanudación del proceso
refrendario, aprobado por el Consejo sobre la base de principios y derechos
irrenunciables contenidos en la Carta, ofrece posibilidades reales para una
solución justa y duradera del conflicto del Sahara Occidental.

Cualquier otro enfoque basado en conceptos o pseudos-soluciones derivados de
la ruptura de Marruecos con la legalidad internacional, implicaría el
abandono de la Carta de la ONU, la legitimación de un "hecho consumado
colonial" y la consagración de la fuerza en las relaciones internacionales.
Vuestra Excelencia y el Consejo deben oponerse a un intento de acción de esa
naturaleza y propósitos, ya que supondría, en su caso, el fin del proceso de
paz, el fin de la MINURSO y, por consiguiente, el fin de la razón
fundamental de la firma, entrada en vigor y continuidad del actual alto el
fuego.

Tales enfoques, a los que incita la actual posición marroquí contenida en la
carta arriba mencionada, no pueden obtener el concurso ni la aceptación del
FRENTE POLISARIO en cuanto parte fundamental en el proceso de
descolonización del Sahara Occidental.

Al poner en su conocimiento lo anterior, hago propicia la ocasión para
reiterarle mis sentimientos de alta consideración.

Mohamed Abdelaziz
Presidente de la RASD
Secretario general del F. POLISARIO

Mohamed Abdelaziz (Presidente de la RASD)

 
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