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El próximo proceso de paz

Los escribientes serviles, los encubridores del poder, los chupatintas abastecidos con ricos emolumentos por el sistema, los adscritos a las normas vigentes (sin importar que éstas sean nocivas, obsoletas o injustas) dan por hecho que escribir es igual de fácil abstrayéndose del contenido. Para ellos es lo mismo, pues escriben para ganar dinero fácil y notoriedad o para adular a los poderosos y recibir halagos y favores. Ignoran (quieren ignorar) que la palabra, la palabra verdadera, conlleva el riesgo de enfrentarse al monstruo de la manipulación, del sadismo organizado, de la Inquisición moderna más nefasta. De este modo escribir se convierte en un compromiso.

La prensa convencional publica diariamente cientos de art√≠culos que justifican la guerra, el genocidio, las invasiones, el empleo precario... Ning√ļn juez hace nada. El preso vasco I√Īaki de Juana publica dos art√≠culos de opini√≥n y le condenan a catorce a√Īos m√°s de prisi√≥n. Muchos juristas, la mayor√≠a personas alejadas de la √≥rbita independentista vasca, se han mostrado contrarios y estupefactos. Es el ¬ďestado de derecho¬Ē espa√Īol. Es el marco epistemol√≥gico donde nos movemos (o donde nos inmovilizamos, o donde nos inmovilizan).

Los ciudadanos oyen, leen y opinan. Reaccionarios y progres (ahora formalmente a la gre√Īa) perdonan todo g√©nero de violencia atribuida a las fuerzas de la democracia imperialista, ya que a trav√©s de la represi√≥n y la manipulaci√≥n el r√©gimen neoliberal se establece y se legitima; pero ponen el grito en el cielo contra los movimientos alternativos, revolucionarios e independentistas, y contra ellos exigen el castigo establecido en las normas jur√≠dicas. Los metaf√≠sicos universalistas new age perdonan todo al poder establecido, porque o bien el status quo es una consecuencia autom√°tica del karma o bien la evoluci√≥n se establece a trav√©s de la unidad de los contrarios en el horizonte del dharma, vasto territorio donde la raz√≥n no transita; pero igualmente lanzan improperios contra los militantes emancipadores, pues tal bandera no ha sido bendecida por los efluvios benefactores de las constelaciones c√≥smicas que tejen el destino humano. Los alternativos, los antibelicistas, los revolucionarios, los militantes por la emancipaci√≥n, en cambio, palpan el panorama social y pol√≠tico, lo viven en carne, sangre y alma propias, aborrecen aquella violencia que esclaviza a las personas y a los pueblos, y tratan de situar en su contexto ¬ócomo expresi√≥n de las contradicciones de la praxis¬ó los actos violentos que llevan a cabo los combatientes anti-imperialistas. Con toda su pluralidad ideol√≥gica. Ello es compatible con el pesar, la condolencia y la solidaridad hacia las v√≠ctimas fortuitas o inocentes. Ello no significa ineludiblemente justificarlos. Recordemos que ¬ďsituar en su contexto¬Ē es labor cotidiana y objetiva de soci√≥logos e historiadores, y de todo investigador y analista de buen juicio; y se sit√ļa en las ant√≠podas del periodismo amarillo. Tampoco olvidemos la doctrina del ¬ďdivide y vencer√°s¬Ē y la atribuci√≥n al enemigo de los cr√≠menes propios del imperialismo. Personalmente soy vegetariano, pero comprendo que es muy dif√≠cil o imposible que los esquimales puedan vivir en el hielo sin cazar focas.

Incluso los sabios m√°s preclaros ignoran mucho m√°s de lo que conocen. Como se√Īalan los hechos hay diversas mediciones y consecuencias seg√ļn la categor√≠a de violencia perpetrada. Un atentado contra el poder neoliberal conlleva respuesta policial (represi√≥n, interrogatorios, torturas en muchos casos), judicial (c√°rcel), econ√≥mica (multa), laboral (p√©rdida de trabajo) y marcaje social (se√Īalamiento). Una guerra, una invasi√≥n, un genocidio perpetrado por las fuerzas militares neoliberales puede hallar acomodo o no en la legalidad jur√≠dica internacional, pero pronto el poder traslada el t√©rmino de la culpabilidad: de los invasores se pasa a los combatientes, a las distintas facciones, al apoyo externo de las naciones enemigas de los invasores, etc. El 11S, el 11M se conmemoran con luto, con discursos. Las invasiones no se conmemoran. Los soldados muertos tienen nombre y sepultura, sus familiares reciben una paga; los resistentes y los civiles muertos carecen de nombres, van a parar a una fosa com√ļn y sus familiares son marginados.

La did√°ctica pol√≠tica recomienda clarificar los prop√≥sitos emancipadores, en medio de las contradicciones inherentes al proceso dial√©ctico de la lucha de liberaci√≥n. Quiz√° la mayor contienda en la conciencia revolucionaria recae entre el respeto a la vida ajena y el emprendimiento de acciones que pongan en riesgo √©sta o la propia vida. Aquellos que no somos racistas, neofascistas, xen√≥fobos, ultraderechistas, pro-sionistas, pro-belicistas, ni neoliberales deseamos un mundo en paz, justicia y armon√≠a. Pero desgraciadamente el poder medi√°tico de la √©lite y una amplia legi√≥n de lumpenburgueses y tambi√©n lumpenproletarios se desviven por todo lo contrario. Y act√ļan denodadamente, todos los d√≠as, sin descansar: incluso so√Īando alientan corrosivas intenciones. Quienes vociferan contra los revolucionarios, los antibelicistas, los alternativos, los militantes emancipadores por las acciones emprendidas (sean √©stas manifestaciones de protesta, reivindicaciones pol√≠ticas, festivales de teatro okupa, huelgas justas¬Ö) son los mismos que hacen la vista gorda cuando son asesinados impunemente mujeres, ni√Īos, ancianos o resistentes irak√≠es, palestinos, afganos, saharauis o hait√≠es. A estas personas basta denominarlas ¬ďterroristas¬Ē, para justificar las m√ļltiples masacres realizadas. ¬ŅPueden considerarse ¬ďdem√≥cratas¬Ē a quienes apuestan por la invasi√≥n y la guerra como forma de solucionar los conflictos?

Por regla general, ning√ļn estado neoliberal hace concesiones de di√°logo al enemigo, a menos que desee obtener algo o que haya trampa oculta. O a menos que los revolucionarios puedan causar da√Īos graves contra las estructuras b√°sicas del Estado o contra los l√≠deres del poder (los ciudadanos de segundo orden contamos poco para los reg√≠menes que apoyan invasiones y genocidios).

Situ√©monos en el anterior ¬ďproceso de paz¬Ē ejecutado (denoto la importancia del t√©rmino) por el anterior gobierno neoconservador. Bien claro lo dej√≥ el neoderechista ex-presidente espa√Īol en una entrevista: nunca quiso dialogar con los independentistas vascos. Y en tal ocasi√≥n, aunque no haya de esperarse reincidencia, con toda seguridad dijo verdad. Esto nos lleva entonces a pensar que en realidad pretend√≠a dos prop√≥sitos: capturar a los interlocutores y destruir las esperanzas de la organizaci√≥n vasca en el di√°logo como soluci√≥n. Cualquier nueva tentativa de di√°logo futuro siempre contar√≠a con la desconfianza del independentismo vasco. Lo cual significa que ETA seguir√≠a arm√°ndose y extremando medidas de precauci√≥n.

Todo proceso de paz que se precie ha de llevar en su seno medidas de derechos humanos que el gobierno ha de poner en marcha. En el conflicto vasco se habla de traslado de presos a sus lugares de origen, excarcelaci√≥n de aquellos de delicada salud o que hayan cumplido ¬ĺ partes de condena, desaparici√≥n de las torturas como m√©todo de interrogatorio, seg√ļn denuncia Amnist√≠a Internacional¬Ö Desgraciadamente, en el finiquitado ¬ďproceso¬Ē de ZP los ciudadanos no pudieron celebrar sus muestras de generosidad, a pesar de los 9 meses de espera, y a pesar de que la kale borroka constitu√≠a un s√≠ntoma a tratar (y no una enfermedad que combatir). ¬ŅFue ZP tan engre√≠do o tan necio para ignorar que mostrarse intransigente o taca√Īo en derechos humanos y continuar con macrosumarios, detenciones, multas millonarias, ilegalizaci√≥n, prohibici√≥n de manifestaciones¬Ö significar√≠a el final del ¬ďproceso¬Ē? Supongo que a un presidente hay que concederle el benepl√°cito de la inteligencia, pero ¬Ņcontinuar√° por ese camino que conduce a los empantanados lugares de siempre?

Desde la ¬ďtransici√≥n¬Ē espa√Īola, todos los presidentes de gobierno se significaron por defender los intereses de la oligarqu√≠a y de la facci√≥n burguesa af√≠n a sus colores. ZP no es ninguna excepci√≥n. Pero podr√≠a haber pasado a la historia como el que inici√≥ la soluci√≥n pac√≠fica del conflicto vasco. Con letras de oro. De momento parece que est√° perdiendo esta oportunidad hist√≥rica. ¬ŅQuerr√° perderla definitivamente, a costa del sufrimiento de unos y otros?

La extrema derecha espa√Īola no est√° en decadencia. Entr√≥ en ¬ďla transici√≥n democr√°tica¬Ē espa√Īola sin arrepentirse de sus cr√≠menes ni recibir ni justo castigo ni condena alguna por cuarenta a√Īos de genocidio, represi√≥n, marginaci√≥n, oscurantismo, robos¬Ö Sus herederos est√°n envalentonados y su estrategia electoral entronca con la adopci√≥n de la doctrina ¬ďantiterrorista¬Ē de la extrema derecha usamericana: la fuerza bruta, ninguna concesi√≥n al di√°logo.

Pero desvelemos tambi√©n lo que oculto queda: la tremenda influencia y poder de la extrema derecha en el seno de la socialdemocracia espa√Īola actual. ¬ŅAcaso el finiquito del √ļltimo ¬ďproceso de paz¬Ē representa una victoria importante de √©sta? Todos hemos observado los intentos est√©riles del PSOE y de los correveidiles dirigentes que vegetan en IU en solicitar la presencia de la extrema derecha en las filas ¬ďdemocr√°ticas¬Ē. Resulta pat√©tico comprobar los comunicados de IU en este sentido.

En todo caso, ¬Ņqu√© har√° ZP? ¬ŅPredominar√° la l√≠nea inmovilista y represiva en su gesti√≥n? ¬ŅSeguir√° otorgando la batuta de la responsabilidad a un antiguo dirigente felipista, nada amigo de concesiones human√≠sticas? A nivel internacional, ¬Ņquien puede creer en el papel magn√°nimo del nombrador de la ¬ďalianza de las civilizaciones¬Ē si no es capaz de hallar la paz en su propio terreno? ¬ŅAcaso no comprende que la extrema derecha s√≥lo busca su propio beneficio, y que cualquier coyuntura negativa significa m√°s carnaza electoral, gracias a la alienaci√≥n ciudadana que se ha venido alentando desde el principio de la ¬ďtransici√≥n¬Ē?

La √©tica m√°s elemental nos ense√Īa que la responsabilidad del mal la posee aquel que enga√Īa con vileza y perversi√≥n, aquel que no respeta la libertad del pr√≥jimo para decidir el futuro individual o colectivo, aquel que empuja hacia la violencia como √ļnica salida o recurso de orgullo ajeno, aquel que impide la libre expresi√≥n de ideas y la posibilidad de representaci√≥n electoral de todo el arcoiris pol√≠tico. Es decir, aquel que carece de arrepentimiento por el mal proceder propio.

Las cadenas de televisi√≥n p√ļblicas y privadas, los peri√≥dicos convencionales, los discursos de personajes prominentes de la pol√≠tica y de la far√°ndula, los sermones eclesi√°sticos¬Ö se ponen del lado del poder establecido, se colocan en el pedestal del seguidismo y los honorarios. Ah√≠ se vanagloria el ego por alinearse del lado del m√°s rico, m√°s poderoso y m√°s profusamente armado. Pero tambi√©n somos muchas personas las que demandamos m√°s paz y negociaci√≥n aut√©nticas, y menos gestos vac√≠os y proclamas. ¬ŅQu√© debemos hacer los partidarios de la libertad y del di√°logo? Sin duda, seguir fortaleciendo la senda de la libertad y el di√°logo. Y en esto es admirable la apuesta decidida que est√°n haciendo en Euskadi las mujeres de Ahotsak.

Ojal√° llegue pronto una soluci√≥n de di√°logo human√≠stico y pol√≠tico al pueblo de Euskal Herria, hoy mejor que ma√Īana. Claves favorecedoras para la superaci√≥n del conflicto, aparte de las ya rese√Īadas, ser√°n la movilizaci√≥n masiva del pueblo vasco, la solidaridad, la intermediaci√≥n de un comit√© internacional de denodada solvencia √©tica, una izquierda abertzale comprometida con la tregua y un gobierno espa√Īol propicio a tender la mano.

La vida humana es breve, pero la dignidad le da sentido.

Juan Antonio Delgado Santana - soldecanarias

 
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