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Degeneración de las «relaciones especiales entre Gran Bretaña y Estados Unidos» y indicios de un nuevo eje europeo

El número 10 de la Downing Street declaró días atrás: Alemania será el primer país que va a visitar el primer ministro Gordon Brown luego de asumir su cargo. Después de entrevistarse con la canciller alemana Angela Merkel, Brown irá a Francia para entrevistarse con el presidente francés Nicolas Sarkozy. En su primera entrevista de prensa realizada al día siguiente de esa declaración, la nueva secretaria de Estado de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Mark Malloch-Brown dijo en términos inequívocos que la política exterior de Gran Bretaña debe sobrepasar las “relaciones especiales entre Gran Bretaña y Estados Unidos”. La declaración de la Downing Street y las palabras sin rodeos de la nueva secretaria de Estado de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña parecían decir al mundo: Se está produciendo crisis en las “relaciones especiales entre Gran Bretaña y Estados Unidos”, mientras el nuevo eje europeo está tomando cuerpo.


En cuanto al cambio de gobierno de cualquier país, lo que preocupa más al público es nada más que el cambio de la política exterior e interior del nuevo gobierno. Desde que Brown subió al poder, la cosa en que la gente se interesa más es su actitud de cómo tratar las “relaciones especiales entre Gran Bretaña y Estados Unidos” y como tratar sus relaciones con los otros países de la Unión Europea. A juzgar por las últimas declaraciones de miembros importantes del gobierno de Brown, éste sigue una política exterior obviamente diferente a la de su antecesor Tony Blair, incluido distanciarse intencionalmente de los Estados Unidos así como desarrollar y fortalecer sus relaciones con los otros países de la UE.

En la semana pasada, al hacer uso de la palabra en la Sociedad de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Douglas Alexander, íntimo amigo de Brown y nuevo ministro de Comercio y Desarrollo Internacional, urgió a Estados Unidos a reajustar sus importantes puntos de atención y puntualizó que la fuerza de un país no debe ser evaluada continuamente por su fuerza militar destructiva. Afirmó que en el mundo de hoy, la fuerza de un país ya no puede ser evaluada por su fuerza destructiva. Por consiguiente, “debemos demostrar a través de nuestras palabras y acciones que somos internacionalistas y no partidarios del aislamiento; multilateralistas y no unilateralistas; actuamos de acuerdo con el valor esencial en lugar de actuar de acuerdo con los intereses especiales. Tenemos que establecer una nueva alianza conforme a los valores comunes.”

Precisamente al día siguiente de que Alexander hizo declaraciones de crítica a la política exterior norteamericana, la nueva secretaria de Estado de Relaciones Exteriores Mark Malloch-Brown declaró en términos bien definidos: La política exterior de Gran Bretaña debe sobrepasar las “relaciones especiales entre Gran Bretaña y Estados Unidos”. Un analista indicó: Dos importantes miembros del nuevo gobierno de Brown hicieron casi al mismo tiempo declaraciones sobre Estados Unidos y sobre su política exterior, lo que muestra que no es una coincidencia de tiempo sino una explicación sumaria de la política exterior que sigue Brown.

Pese a que el portavoz de Brown negó todo cambio en la política exterior por las palabras de Alexander y que el mismo Brown expresó su decisión de seguir cooperando estrechamente con el gobierno norteamericano al ser entrevistado por BBC, analistas insistieron en que Gordon Brown de ninguna manera seguirá estrechamente a Estados Unidos en la política exterior al igual que su antecesor, porque eso no sólo afecta a la dignidad nacional, sino que daña seriamente la imagen de Gran Bretaña en el escenario internacional. Un comentario de The Daily Telegraph de Gran Bretaña dice: Es muy obvia la intención del nuevo gabinete de Brown de desengancharse de Washington en la política exterior.

Siendo miembro importante de la UE, Gran Bretaña siempre guarda las distancias con los otros países miembros en el tratamiento de los asuntos europeos y, sobre todo, vacila durante largo tiempo en el problema de si se incorpora al área del euro, lo que la ha dejado en una posición marginada entre los países miembros de la UE. Un experto en el problema de la UE dijo: “Gran Bretaña, que fue el carro más lento en el convoy de la UE en los años 70 y 80 del siglo pasado, ya ha llegado a ser ahora ‘solita’ en la gran familia de la UE.”

Cómo cambiar la situación arriba mencionada constituye otro punto enfático que el nuevo gobierno británico se ve obligado a enfrentar para seguir una política exterior diferente de la de su antecesor. En cuanto al crecimiento económico estable, Gran Bretaña goza de la fama de “sobresaliente” por entre los países de la UE. Pero en la lucha global de cómo impedir el calentamiento global, promover el desarrollo de Africa y combatir el terrorismo, los nuevos dirigentes de Gran Bretaña, Francia y Alemania, incluido el mismo Brown, tendrán que hacer que la UE se muestre más unida y segura de sí misma en el escenario mundial, lo que constituye un nuevo tema inseleccionable e inalienable.

En un artículo titulado “El futuro de Europa: Los nuevos dirigentes han traído nuevo sentido de misión”, el diario británico The Financial Times señala: A medida que el premier británico Blair, el presidente francés Chirac y el canciller alemán Schroeder salieron sucesivamente del poder, los protagonistas en la polémica sobre la Guerra de Irak se retiraron uno tras otro del escenario europeo. Los resentimientos entre las tres personas impidieron durante largo tiempo la marcha de las negociaciones de la UE; ahora el cambio de dirigentes ha traído esperanza para el futuro de la UE.

A criterio de los medios de comunicación, Merkel, Sarcozy y Brown tienen puntos de vista prácticos sobre la integración europea. Ellos no ambicionan conseguir más poder en Bruselas tan sólo por el poder, o renuncian al derecho de veto nacional en los terrenos como la política exterior y la defensa. Todos ellos expresan que aprecian la cultura empresarial norteamericana y hablan mucho sobre la reforma económica, el relajamiento de las restricciones y el hacer que Europa preste más atención al mundo exterior.

Durante el mandato de Blair, Brown desempeñó el cargo de ministro de Hacienda durante 10 largos años, pero en el problema de la incorporación al área del euro, él no ha sido tan “entusiasta” como Blair, razón por la cual la gente tiene recelos sobre cómo el gobierno de Brown se integrará realmente con la UE. No fue un secreto el que cuando era premier, Blair se propusiera incorporarse al área del euro, pero Brown, siendo ministro de hacienda, declaró públicamente en 2003: Es imposible incorporarnos al área del euro en un futuro previsto. La razón por él presentada es que los países de la UE aún no han alcanzado las cinco metas de coincidencia económica por él elaboradas, de manera que en los problemas europeos, Brown ha sido siempre conocido como “frenador moderado”.

Pero ha transcurrido el tiempo y han cambiado las circunstancias. Un ayudante del presidente de la Comisión Europea José Barroso dijo recientemente: “Gordon Brown ha comprendido la posibilidad de establecer relaciones de asociación estratégica con Merkel, Sarcozy y Barroso.” El no considera que el nuevo premier británico detesta a Europa.

La economía de la UE en su conjunto ha emprendido el camino de la recuperación; Gran Bretaña, Alemania y Francia, grandes potencias de la UE, ya tienen sus dirigentes de nueva generación; lo que da a la gente más esperanza en la UE es que todos estos nuevos dirigentes consideran que la UE no debe poner sus miradas sólo en Europa, sino también en los asuntos globales. No obstante, sea para Brown, sea para Merkel, cómo buscar oportunidades para librarse de sí mismos y del pasado de Europa y reajustar el punto focal de la atención de la UE seguirá dependiendo del papel de eje que desempeñen Gran Bretaña, Alemania y Francia.

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