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Teodoro Santana: «La identidad nacional canaria es dinámica, se construye día a día»
«La formación es la garantía de la democracia interna»

Conocido como poeta y articulista, autor entre otros libros de Exopiélago, Manual de la Alegría y Noticias del Frente, Teodoro Santana es ahora el Secretario de Formación de UNIDAD DEL PUEBLO. MAGEC ha querido entrevistarle y repasar con él algunos aspectos culturales e ideológicos de actualidad, especialmente los relativos a la identidad canaria.

MAGEC: Hasta hace poco usted era el Secretario Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO. Recientemente ha sido elegido como Secretario de Formación. ¿Cómo ha cambiado eso su actividad política?

TEODORO SANTANA: Tras las elecciones, el Consejo Nacional decidió unánimemente fortalecer la dirección colectiva y asumir conjuntamente la Secretaría Nacional. De lo que se trata es de que, en el actual periodo, los cuadros del partido nos dediquemos íntegramente a fortalecer los comités y a elevar la capacidad de acción de toda la organización. Estoy al cien por cien con esa estrategia. De manera que no sólo he asumido las tareas de formación, sino que me he integrado en el día a día del Comité de Las Palmas.

M: ¿Tan importante son las tareas de formación?

TS: El nivel de formación da la medida de la capacidad combate de una organización y de sus militantes. Necesitamos que todos y cada uno de nuestros militantes comprendan la política del partido y sea capaz de defenderla en su trabajo, en el barrio, en todas partes donde viva y actúe. Mire, el partido es un intelectual colectivo. Necesitamos las aportaciones de todos, la reflexión sobre la experiencia de todos, los conocimientos y la creatividad de todos para poder enfrentar los retos que tenemos por delante. Si nuestras compañeras y compañeros no actúan bien informados y bien formados, actuarán a ciegas, tomaremos decisiones equivocadas.

M: Pero, históricamente, la formación ha sido una maría en todas las organizaciones, algo de lo que siempre se habla pero que nunca se pone en marcha de forma seria…

TS: Lo que ha ocurrido es que el conocimiento y la información han sido un elemento de jerarquización, de dominio. De forma que no sólo no ha habido voluntad de una política sistemática de formación de los militantes, sino que deliberadamente se ha torpedeado. De esta manera se han creado cúpulas que trazaban planes y estrategias, y una base que les seguía por razones de fe, de simpatía o de seguidismo. No vamos a permitir de ninguna manera que eso pase en UNIDAD DEL PUEBLO. La mayor garantía de una verdadera democracia interna es un alto nivel de formación de las compañeras y de los compañeros. Que tengan capacidad y elementos de debate para cuestionar y rebatir las decisiones y los planteamientos que adoptemos. Y que preparemos un amplio banquillo de cuadros capaz de relevar en cualquier momento a toda la dirección del partido.

M: Es una buena declaración de intenciones…

TS: No, no queda en declaración de intenciones. El Consejo Nacional ha adoptado medidas concretas para que la formación pase a ser una tarea de cada comité, con reuniones específicas. Tenemos ya elaborado buena parte del material de estudio, que nuestras compañeras y compañeros van a tener en sus manos a principios de septiembre. La misma escuela del partido irá generando cada vez más profesorado. Y habrá reuniones de debate político amplio para la puesta al día de toda la organización. Para nosotros esto es vital.

M: Supongo que la identidad nacional canaria será parte de esos planes de estudio…

TS: En nuestros planes de formación ocupan un lugar prioritario la historia de Canarias, nuestra memoria histórica, así como nuestra economía, nuestra sociología y nuestra cultura. Ésos serían los primeros elementos de nuestra identidad nacional, que es mucho más, desde luego.

M: ¿Por ejemplo?

TS: La identidad de un pueblo no es una foto fija. Es algo dinámico, que continuamente está cambiando y se está construyendo. Nuestra identidad básica es la de un pueblo amazigh, conquistado, esclavizado y colonizado. A partir de ahí, nos hemos ido transformando durante 600 años de historia. De historia nuestra y de historia del mundo. Hemos ido integrando otras personas y otros paisajes, otros usos, otras costumbres, otros giros lingüísticos, otras experiencias culturales… Hemos emigrado, hemos vuelto de la emigración; hemos cambiado de parámetros económicos en sólo 40 años, y me refiero al turismo; hemos librado batallas políticas y sociales; se ha generalizado la enseñanza; nos han llegado la televisión y los móviles; tenemos canarios de origen indio o coreano… Todo eso forma parte de nuestra identidad actual. Reconocerla en lo que es, defender esa nueva cultura canaria que emerge desde las raíces de nuestros antepasados y de siglos de luchas populares, es una batalla de primer orden. La batalla cultural es una batalla ideológica, y sin victorias ideológicas no hay victorias políticas.

M: Habla usted del mestizaje…

TS: Bueno, como explica Antonio García Ysábal, hay que pasar del mestizaje al sincretismo. No se trata de tolerar mejor o peor una mezcla de cosas distintas, sino de integrarlas en algo nuevo, superior. Le pongo mi ejemplo. ¿Puede decirse que no estoy vestido de canario típico? [En el momento en que lo entrevistamos, lleva sandalias, un pantalón vaquero y una camisa de manga corta] Voy vestido como el típico canario de principios del siglo XXI. En agosto, para más señas. Mi madre es cubana. Mi padre de Los Silos. Mi poeta favorito es un persa del siglo XI. Como spaguettis, que es una versión italiana de los tallarines chinos. O chocolate, o arroz, y no sólo leche y gofio. Mi televisor se ha fabricado en Holanda, mi móvil en India con licencia japonesa. Me informo de lo que pasa en webs mejicanas o venezolanas. Leo libros escritos por argentinos, cubanos, estadounidenses, egipcios, alemanes… La cuestión es que estas y otras cosas marcan la visión del mundo de las canarias y de los canarios de hoy, el cómo nos reconocemos a nosotros mismos.

M: Bueno, eso es cosmopolitismo, lo mismo que en cualquier otro país…

TS: No, no. Lo específico de nuestra identidad es como todos esos aspectos históricos, económicos y culturales se integran de forma particular, nacional, en la conciencia colectiva de los canarios. En función de cómo nos hemos ido construyendo (o, más bien, nos han ido construyendo); en función de nuestra propia historia, de nuestra cultura, de nuestro modelo económico. Por poner un solo ejemplo: los valores y los iconos culturales dominantes no causan el mismo efecto en una sociedad agrícola que en un país industrializado, ni en un país con una alta conciencia patriótica, como Francia, que en una colonia dedicada al turismo. Otro ejemplo: Alemania, por mucho que lo intente, jamás tendrá la relación y la percepción de Latinoamérica que tenemos nosotros. Pero tampoco Madrid o Barcelona.

M: ¿Pero cómo distinguir cuál es nuestra forma particular de absorber todo eso?

TS: Ante todo, desde luego, por la observación. Y los principales observadores, los principales referentes de nuestra forma de ser y sentir, eso que se ha llamado el “alma canaria”, son nuestros creadores. El genocidio cultural persiste cuando se sustrae a nuestro pueblo y se roba a nuestros niños en las escuelas, y a nuestros jóvenes en la universidad, la obra de Alonso Quesada, de Pedro García Cabrera, de Rafael Arozarena, de Agustín Millares, de Carlos Pulido, de Pedro Flores… Pero también es imprescindible estudiar nuestra realidad nacional a la luz de las ciencias sociales, de los hechos y de las cifras. No bastan con apreciaciones subjetivas y creencias contaminadas por los tópicos que la cultura burguesa y el colonialismo han elaborado sobre Canarias. Hay que poner los codos. Y, por el contrario, quienes no creen de verdad, profundamente, en nuestra identidad nacional, tienen que retrotraerse seis siglos para recrear, para inventar, una identidad maquillada y alejada de la identidad nacional de las canarias y de los canarios de hoy.

M: Pero hay también toda una tradición popular...

TS: Es que la cultura es, ante todo, creación popular, y este poder creador de nuestro pueblo toma forma en las tradiciones, en la música popular, en nuestra forma de contar historias, en nuestra estética... Y en nuestro habla, que se quiere barrer para uniformizarla a los localismos españoles, como el "vosotros", que no es la forma de la segunda persona del plural de la inmensa mayoría de los hispanohablantes. Hay cosas que tenemos claras. Por ejemplo, UNIDAD DEL PUEBLO, en la pasada campaña electoral, abrió todos sus actos con grupos de música popular. Y tenemos muchas compañeras y compañeros muy implicados en esos grupos. Para nosotros no es una tarea secundaria, sino de vital importancia. También es cierto que no todo lo tradicional es aceptable. El machismo, el servilismo, la resignación, el clericalismo impuesto por los conquistadores, el desprecio a lo propio, forman también parte, desgraciadamente de la "tradición". Debemos impulsar todos los elementos progresivos, solidarios y creativos de la tradición popular, y deshacernos de los componentes reaccionarios, clericales y retrógrados.

M: Le hemos oído hablar en alguna ocasión de las "minorías nacionales" en Canarias...

TS: Así como existe una inmensa mayoría canaria en nuestro pueblo, también forman parte de él minorías nacionales: indios, coreanos, argentinos, magrebíes, andaluces, senegaleses, etc. Salvo una reducida proporción de personas que actúan y piensan como colonos explotadores, como godos, para entendernos, la mayor parte de las personas de esas minorías han apostado por hacer de Canarias su país y el de sus hijos, y por adaptarse a nuestra forma de ser y entender la vida. Los problemas de Canarias son también sus problemas. Objetivamente, a ellas también le interesa la liberación social y nacional de nuestro país, la independencia y el socialismo. Resultaría criminal, por lo tanto, dividir al pueblo canario desconsiderando o atacando a nuestras minorías nacionales. Al contrario, hay que tratarlas con calor como parte del pueblo canario que son y de la futura nación canaria, respetar sus especificidades culturales, atraerlos a nuestro lado y considerarlos carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Sólo quienes no tienen verdadero interés en una Canarias libre y socialista actúan de otra forma.

M: También los canarios participaron activamente en la independencia de otros países...

TS: Desde luego. Esto no es ninguna novedad. Imagínese usted que Martí o Bolívar fueran rechazados como líderes independentistas por el origen de sus padres. Esto no es una lucha entre razas, sino de clase contra clase. El imperialismo, el capitalismo de Estado español y la burguesía dependiente colonial tienen sus propios valores culturales, y a estos enemigos del pueblo canario les conviene tenernos divididos. No hay más que ver el racismo que destilan los mensajes de CC, en contra de los trabajadores inmigrantes que no procedan de Europa. Pero nosotros tenemos que evitar caer en esa trampa. Quienes luchen por la independencia nacional y el socialismo son canarios, son parte integral del pueblo canario, provengan de donde provengan. Quienes explotan y degradan a nuestra gente, quienes nos saquean y nos mantienen hundidos en la pobreza material y espiritual, por muchas generaciones que lleven aquí, son el enemigo. En esto no hay contemporización que valga.

 
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