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El relator de la ONU contra la Tortura denuncia el «cinismo total» de EEUU
Abogados de presos consideran los suicidios de Guantánamo una tragedia anunciada
Cuestionamiento mundial por la muerte de tres presos en Guantánamo

El relator especial de Naciones Unidas contra la Tortura, Manfred Nowak, califica de «cinismo absoluto» los argumentos que utiliza EEUU para mantener a cientos de personas encarceladas en Guantánamo sin conocer cuándo recuperarán la libertad, lo que, en su opinión, es el motivo fundamental de que los presos se sientan desesperados y opten por el suicidio como forma de poner fin a esa condena. Afirma que la posición de la Casa Blanca es cada vez más insostenible.

La muerte en prisión de tres prisioneros en Guantánamo, suicidados según la versión oficial del Pentágono, ha vuelto a atraer la atención mundial sobre este centro de detención, abierto en enero de 2002, y devenido símbolo, junto a la prisión iraquí de Abu Ghraib, del trato inhumano a los «sospechosos» y del más absoluto desprecio a la legalidad internacional y a los derechos de los detenidos por parte de EEUU.

Detenidos que «se caracterizan por ser los asesinos más convencidos y mas feroces del planeta», señaló el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, en la inauguración del centro.

«Ellos son astutos, creativos, determinados. No tienen consideración alguna por la vida, la nuestra o la suya, y creo que no estamos ante un acto de desesperación sino ante un acto de guerra», insistió ayer el comandante de la base naval estadounidense en el territorio cubano ocupado, contraalmirante Harry Harris.

Han pasado cuatro años y medio y la posición estadounidense no ha variado un ápice, si descontamos la nueva hipótesis de Colleen Graffy, subsecretaria de Estado Adjunta para la Diplomacia Pública, para quien estamos ante «una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención» y «para promover la yihad».

Embutidos en un buzo naranja y encapuchados, encadenados con grilletes y aislados, los 460 prisioneros de Guantánamo «son tan asesinos que se matan a ellos mismos».

No tienen derecho ni a ser juzgados ­ninguno lo ha sido hasta la fecha­ y sólo 10 han sido inculpados. Pasaron dos largos años sin contar siquiera con letrado. Un juez federal estadounidense les reconoció a finales de 2003 el derecho a tener abogados. Pero estos no tienem de qué ni cómo defender a sus clientes, condenados sin vista previa al infierno.

El contraalmirante Harris ofreció la versión oficial sobre la muerte de los tres prisioneros, dos saudíes ­identificados por Riad­ y un yemení cuya identidad no ha sido facilitada.

Según el comandante de Guantánamo, un carcelero descubrió a primera hora de la mañana del sábado que «un prisionero se había colgado. Una inspección posterior permitió descubrir que otros dos detenidoss habían hecho lo mismo», narró el militar.

El presidente de EEUU, George W. Bush, expresó su «profunda preocupación» mientras su aliado británico, Tony Blair, lo tildaba de «triste incidente».

El Centro para los Derechos Constitucionales (CCR), donde trabajan abogados que defienden a más de 200 prisioneros, señaló que «estramos ante el por ahora último de una serie de actos desesperados».

Bill Goodman, director jurídico de CCR, recordó que lo único que tienen los prisioneros ante sí es una celda oscura y una prisión indefinida, sin ninguna posibilidad de justicia en el futuro».

La Administración Bush ha puesto en los últimos años en libertad sin cargos a cientos de detenidos (llegó a haber más de 700 en las celdas de Guantánamo) y ha realizado recientemente emplazamientos a sus aliados para que se hagan cargo de varios de ellos.

«Guantánamo se ha convertido en un enorme problema político para nosotros», señaló ayer el general en reserva Barry McCaffrey, quien mostró la urgencia de «encontrar un medio para cerrar el campo».

El abogado de los familiares de los dos saudíes hallados muertos en sus celdas mostró «grandes dudas» sobre la versión oficial. Riad ha identificado a los muertos como Yasser Talal al-Zahrani, de 22 años y natural de Medina. Fue detenido con 17 años en Afganistán. El otro es Manii ben Chamane al-Otaibi, de 19 años. No hay información sobre la fecha de su detención.

«Les hayan matado o se hayan suicidado, es un nuevo crimen y una violación flagrante del derecho humanitario internacional», recordó el letrado Kateb al-Chammari. La guerrilla talibán, desde las montañas, también acusó a los carceleros de Guantánamo de haber matado a los tres prisioneros.

El relator especial de la ONU contra la Tortura fue el encargado de realizar en febrero el informe sobre la prisión de Guantánamo. Contesta a estas preguntas, realizadas por el rotativo Gara, por teléfono desde Washington.

GARA: ­¿Que opina de los trágicos sucesos de Guantánamo?

MANFRED NOWAK: Traducen la desesperación de los prisioneros, algunos de ellos inocentes, encarcelados desde hace cuatro años y medio y que no tienen la más mínima idea de cuál va a ser la duración de su «condena» y no pueden defenderse delante de un juez.

Más aún que las condiciones de detención propiamente dichas, que son muy criticables, es esto lo que desespera a los prisioneros. La respuesta-tipo de los estadounidenses de que serán liberados cuando la fuerra contra el terrorismo haya terminado es de un cinismo absoluto. Los abogados con los que he hablado confirman que están desesperados.

­G: ¿Qué opina de las críticas que aseguran que estamos ante ejecuciones maquilladas?

MN: Existe una teoría del complot, sobre todo en Arabia Saudí, que sostiene que son muertes por tortura maquilladas. Me parecen poco creíbles. El suicidio por ahorcamiento, un clásico en todas las cárceles del mundo, es difícil de evitar, incluso con los métodos de vigilancia más estrictos.

G: ­¿Puede este episodio precipitar el cierre de Guantánamo?

MN: La posición de EEUU es cada vez más insostenible. Saben que esta situación mina su autoridad en el mundo. Están pidiendo a la UE que les ayude haciéndose cargo de algunos prisioneros, como ha ocurrido recientemente con Alemania y los presos uigures. La UE tiene que jugar un papel activo. La cumbre de Viena será una gran ocasión para exigir y facilitar el cierre de Guantánamo. Si yo fuera Bush la aprovecharía para proponer un cierre negociado.


UNA TRAGEDIA ANUNCIADA

Los suicidios de tres detenidos en Guantánamo fueron "una tragedia anunciada", según denuncian los abogados de algunos de los 460 detenidos en la base de EE UU situada en Cuba.

Durante los más de cuatro años que lleva en funcionamiento, se han registrado 41 intentos de suicidio por parte de 25 presos, según el Pentágono. Uno de ellos lo intentó 12 veces.

Pero la Administración de EE UU tiene una visión bien distinta. Una alta funcionaria del Gobierno calificó ayer las tres muertes como "una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención".

Desde que en enero de 2002 el Pentágono diseñase el mayor campo de detención de EE UU en el extranjero para encerrar a los sospechosos de estar ligados a Al Qaeda o al régimen talibán de Afganistán, los abogados de los reclusos clamaban que la falta de contacto entre los propios presos y con sus familias estaba exacerbando un problema de soledad y aislamiento que tendría fatales consecuencias.

La desesperación anunciada se concretó en muerte el sábado, cuando tres presos -dos saudíes de 30 y 21 años identificados como Manea Bin Shaman Bin Turki Al Habardi Al Otaibi y Yasser Talal Abdullah Yahya Al-Zahrani por las autoridades de su país, y un yemení- se ahorcaban con sogas fabricadas con sus propias ropas y sábanas.

Sus fallecimientos son los primeros conocidos en la base militar, pero los intentos han sido numerosos.

En agosto de 2003, el Pentágono admitió que 23 presos habían intentado suicidarse de forma colectiva en protesta por su situación. Los militares han catalogado 350 "conductas de autolesión", que la mayoría de las veces "sólo pretenden llamar la atención y no son serios intentos de suicidio".

En 2005, el Comando Sur del Pentágono, con sede en Miami, señalaba que al menos 120 de los incidentes fueron intentos de ahorcamiento.

En todos los casos, el equipo médico de la prisión llegó a tiempo de reanimar a los reos. Esto no sucedió el sábado por la mañana.

Tres hombres, que ya habían participado en huelgas de hambre, se quitaban la vida en Camp 1, el perímetro de mayor seguridad dentro del centro de detención, cada uno en su celda, dejando sendas cartas en árabe, cuyo contenido no se ha difundido.

"Ésta es la única manera en la que pueden abandonar Guantánamo", dice David Remes, abogado que representa a 17 ciudadanos de Yemen detenidos en la base militar.

"Estas muertes expresan la desesperación por una necesidad humana básica: justicia, la necesidad de que alguien oiga lo que tienen que decir", dijo William Goodman, director legal del Centro por los Derechos Constitucionales.

Lo que los presos ven por delante "es una detención ciega e indefinida, sin ninguna posibilidad de justicia para el futuro", añadió. "Es un acto de desesperación, porque no tienen manera de probar su inocencia. Un sistema sin justicia es un sistema sin esperanza", finalizó Goodman.

El Centro por los Derechos Constitucionales -grupo de abogados con sede en Nueva York- representa a unos 200 presos de Guantánamo y presta asistencia a otros abogados que se ocupan de los casos de otros reclusos.

Pero el comandante del centro, el contraalmirante Harry Harris, aseguró el sábado que los suicidios "no fueron un acto de desesperación, sino un acto de guerra asimétrica contra nosotros". Harris definió a los suicidas como "inteligentes y creativos. Estaban compinchados entre ellos".

Una alta funcionaria del Gobierno fue más lejos, al calificar los ahorcamientos como "una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención".

Colleen Graffy, viceasistente del secretario de Estado para Diplomacia Pública, dijo ayer en una entrevista en la BBC que las muertes eran parte de una "táctica para promover la causa de la yihad".

Por su parte, el presidente, George W. Bush, manifestó su "seria preocupación" por lo sucedido, según anunció el sábado la Casa Blanca.

El 18 de mayo, otros tres detenidos intentaron matarse con antidepresivos que habían ido almacenando, pero fueron descubiertos a tiempo.

El Departamento de Defensa no tomaba en serio los intentos de suicidio, al considerarlos "actos de terroristas de Al Qaeda entrenados para manipular la opinión pública".

Los suicidios sitúan en la primera página de la polémica al campo de prisioneros, que está siendo muy criticado por otros países, incluso algunos aliados, por organismos defensores de los derechos humanos, por la ONU y por el Consejo de Europa.

 
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