20 formas de mantener el aliento siempre fresco

El mal aliento, también conocido como halitosis, es sin duda un problema molesto. Puede afectar su vida diaria hasta el punto de dañar el trabajo y las relaciones interpersonales, llegando incluso a minar la autoestima.

Aunque pueda parecer extraño, afecta a la mayoría de la población independientemente del sexo o grupo de edad. Sin embargo, algunas personas están expuestas a múltiples factores de riesgo debido a su falta de conocimiento y subestimación del problema.

La buena noticia es que en la mayoría de los casos se puede solucionar fácilmente siguiendo unas recomendaciones, principalmente de tipo higiénico y dietético. A continuación, encontrará veinte estrategias sencillas para mantener el aliento fresco.

1. Mantente hidratado y bebe mucha agua.

El agua, además de asegurar que tu cuerpo se mantenga adecuadamente hidratado, realiza la función de lubricar los dientes y controlar el microambiente bacteriano que normalmente habita en la cavidad bucal, preservando así el aliento fresco.

Lo ideal es beber al menos 2 litros de agua al día, a intervalos regulares: de esta forma la boca siempre queda bien humedecida y el efecto es más duradero.

Asimismo, se debe evitar el consumo de té, refrescos y bebidas energéticas deportivas elaboradas con colorantes artificiales. Estos productos se caracterizan por un cierto contenido de ácido cítrico entre sus ingredientes: un factor, este, que reduce en gran medida la producción de saliva y provoca sequedad en la boca y pérdida de esmalte en los dientes. De esta forma, la boca es más vulnerable no solo al mal aliento sino también a las caries.

Por eso, cuando estés en casa no olvides ir a la cocina a tomar un vaso de agua, y si vas a trabajar llena una botella de tu agua y llévatela contigo. Se trata de medidas prácticas y sencillas que puedes poner en práctica todos los días para que el consumo de agua sea un hábito habitual.

2. Reemplaza el café por té verde

Después de leer el punto anterior, seguro que te preguntarás qué papel juega el café en todo esto.

Normalmente, la mayoría de las personas toman una taza de café por la mañana antes de salir de casa. Sin embargo, esta bebida contiene varios compuestos ácidos que pueden fermentar en la boca y causar mal aliento.

Por ello, quienes sientan la necesidad de tomar una bebida energizante por la mañana y quieran evitar este desagradable efecto, pueden beber té verde, una infusión de hierbas que además de contener muchos nutrientes, garantiza un aliento fresco por más tiempo.

3. Utilice también hilo dental

Mantén tu aliento siempre fresco

Aunque el cepillado de dientes es una técnica aprendida desde la infancia para convertirse en un hábito diario, destacamos algunos detalles que comúnmente se pasan por alto.

Es necesario cepillarse los dientes todos los días, al despertar por la mañana, después de cada comida y por la noche antes de irse a dormir, utilizando una buena pasta de dientes, posiblemente enriquecida con flúor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un cepillado excesivo o muy vigoroso puede ser contraproducente, ya que provoca desgaste del esmalte dental y también lesiones y sangrado en las encías.

Igualmente, es una buena costumbre utilizar hilo dental pasándolo por los estrechos espacios entre los dientes, donde suelen asentarse y atascarse esos restos de comida, que las cerdas del cepillo de dientes por sí solas no pueden alcanzar.

La acción del hilo dental evita que las bacterias presentes en la cavidad bucal utilicen estos restos como fuente de energía. Si no se eliminan, se produce su fermentación, con riesgo de pérdida de esmalte, caries y, por supuesto, halitosis. En caso de que le moleste usar hilo dental, pruebe el efecto del chorro de agua.

4. También cepille su lengua

La técnica de cepillado incluye no solo los dientes, sino también la lengua. Las personas a menudo se olvidan de limpiarse la lengua, pero esta es una de las principales causas del mal aliento, ya que las bacterias suelen adherirse a las papilas gustativas en su superficie.

Sin embargo, si no le gusta usar un cepillo de dientes para hacer esto, puede usar un raspador de lengua. La ventaja de esta herramienta es que genera una mayor presión en la superficie de la lengua, lo que le permite eliminar más bacterias, restos de comida y compuestos de azufre producidos por la fermentación.

5.Haz tu propio enjuague bucal casero

enjuague bucal

Otra forma eficaz de mantener una higiene adecuada es utilizar enjuague bucal después de cada cepillado, que además de aportar una sensación de frescor, aporta una protección especial frente a las bacterias.

El efecto en los enjuagues lo aporta el zinc, un suplemento mineral contenido en el enjuague bucal, que bloquea el desarrollo de bacterias y compuestos de azufre, previniendo la halitosis.

Sin embargo, se debe tener cuidado a la hora de elegir qué enjuague bucal utilizar, ya que algunos de estos productos solo intentan generar aliento mentolado, al igual que los que contienen alcohol y contribuyen a la sequedad bucal, provocando mal aliento.

En cualquier caso, también puedes enjuagarte la boca haciendo tu propio enjuague bucal. Para hacer esto, debe mezclar una cucharada de bicarbonato de sodio en un vaso de agua caliente y agregar una cucharadita de aceite de menta. Deje enfriar esta preparación a temperatura ambiente. En este caso, el bicarbonato de sodio actúa como antimicrobiano y el aceite de menta aporta la sensación de frescor.

En resumen, enjuagarse la boca con uno de estos productos es una parte importante de la higiene bucal, que contribuye a la prevención de la caries y la halitosis.

6. Traiga hojas de menta o perejil.

hojas de menta

Si usar productos químicos no es lo tuyo, puedes intentar usar hierbas refrescantes como el perejil o las hojas de menta.

El efecto del perejil se debe a que contiene clorofila, una molécula que previene la formación de compuestos azufrados en la boca.

La menta puede alcalinizar la cavidad bucal, creando la sensación de frescor y evitando el mal aliento, al mismo tiempo que promueve la producción de saliva, que a su vez refuerza el efecto.

Tanto las hojas de menta como el perejil funcionan bien por sí solos, sin embargo, se pueden lograr más resultados combinándolos entre sí. Para llevarlas siempre contigo, te recomendamos que guardes algunas hojas en una bolsa de comida transparente y las mastiques durante el día cuando sientas que las necesitas.

7. Los beneficios del aloe vera

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El aloe vera es una planta con efecto antimicrobiano que también funciona como refrescante natural. Algunos estudios han demostrado su utilidad para combatir el mal aliento. La preparación necesaria para ello se puede realizar de forma rápida y sin dificultad en casa.

Simplemente tienes que comprar un poco de gel de aloe vera y mezclar 2 cucharaditas de este en un vaso con agua caliente. Una vez que la preparación se enfría a temperatura ambiente, está lista para usarse.

8. La canela no es solo para hacer postres

También se ha demostrado que la canela contribuye a la lucha contra el mal aliento, o más específicamente, contra las bacterias que lo producen. También aporta otros beneficios: por ejemplo, facilita la digestión y fortalece el sistema inmunológico.

9. Chicle sí, pero sin azúcar

Los organismos bacterianos utilizan azúcares como su principal fuente de energía, por lo que los restos de alimentos azucarados proporcionan el entorno ideal para su crecimiento y reproducción.

Es por eso que generalmente se recomienda dejar de consumir dulces o chicles, excepto los que no contienen azúcar, aunque estos pueden ser poco atractivos desde el punto de vista del sabor.

El efecto positivo de este tipo de chicle sin azúcar es que el movimiento repetitivo de los músculos masticadores es interpretado por el cerebro como un momento de consumo de alimentos, lo que induce la síntesis involuntaria de saliva, humedeciendo la cavidad bucal y asegurándose así de prevenir el mal aliento.

Del mismo modo, intente elegir un chicle con xilitol, otro antibacteriano natural que puede ayudarlo a lograr su objetivo.

10. Tenga a mano un spray oral

Otra alternativa a este desagradable inconveniente es el uso de atomizadores con algunos refrigerantes. Son pequeños y fáciles de llevar en su bolsillo o bolso, lo que le permite tener una boca fresca todo el día, en un abrir y cerrar de ojos.

Preferiblemente, puede usar un ambientador bucal sin azúcar que contenga xilitol. Estos productos tienen diferentes presentaciones y sabores que incluyen eucalipto y menta. Solo tienes que probarlos y elegir el que más te guste.

11. Usa brillo de labios

En una inspección más cercana, el brillo de labios no cambia mucho el olor de su aliento, ni puede considerarse una especie de ambientador bucal. Sin embargo, su uso puede ayudarte a enmascarar el mal aliento en situaciones de emergencia, como cuando besas a tu pareja.

12. Siga una dieta equilibrada

El consumo de carbohidratos conduce a una alta producción de cetonas, que se elevan desde el estómago hasta la cavidad bucal, donde fermentan creando un hedor repelente.

Por ello, es recomendable reducir la ingesta de azúcares procesados, aumentando proporcionalmente el consumo de carbohidratos naturales como patatas, avena y arroz integral. Al mismo tiempo, recuerde incluir proteínas y grasas monoinsaturadas en su dieta.

13. Cebolla y ajo: ¿cómo evitarlos?

Ciertamente no es nuevo que alimentos como la cebolla y el ajo produzcan mal aliento. En este caso, el ácido contenido en cada uno de estos dos vegetales se adhiere firmemente a las paredes del tracto digestivo, por lo que el cepillado oral no es suficiente para eliminar su efecto.

Esto no significa que debas eliminarlos de tu dieta, pero evita consumir grandes cantidades en esos días en los que tienes una reunión de negocios importante o estás planeando una salida romántica con tu pareja.

14. Las verduras también son importantes

Las verduras tienen un pH alcalino, lo que ayuda a contrarrestar los ácidos producidos por las bacterias en la boca.

Las verduras más adecuadas para conseguir este efecto son: brócoli, remolacha, apio, zanahoria, pepino, berenjena, lechuga, calabaza, espinaca, rábano, nabo sueco, judías verdes, coles de Bruselas, alfalfa y repollo.

15. Consume probióticos

Los probióticos ejercen un efecto estimulante sobre las enzimas digestivas, promoviendo la degradación y la rápida digestión de los alimentos, así como la absorción de nutrientes. De esta forma se evitan largos procesos de fermentación.

Estas enzimas digestivas generalmente se pueden obtener de numerosos alimentos como la carne de res y cerdo, así como la piña, que contiene bromelina y papaína, dos poderosas enzimas digestivas: por eso algunos gastroenterólogos recomiendan comer una rebanada de esta. fruta después de una comida abundante.

16. Benefíciese del yogur natural

El yogur natural, además de hidratar la boca, contiene la buena flora bacteriana y se comporta como un probiótico, es decir, aporta flora saprofítica (un grupo de microorganismos que viven de forma natural en el cuerpo humano, como la flora del colon).

El yogur natural, como el resto de probióticos, mejora las defensas de nuestras encías frente a aquellas bacterias que provocan su inflamación, provocando gingivitis o periodontitis, piorrea y, por tanto, también halitosis. Además, según varios estudios académicos, la vitamina D que contienen los productos lácteos como el yogur y el queso combate el mal aliento porque crea un entorno adverso para el crecimiento de bacterias que provocan el mal olor.

17. Olvida los cigarrillos

Además de tener mal olor, la nicotina contenida en el cigarrillo deja un sabor desagradable que resulta en halitosis. De manera similar, fumar produce sequedad en la boca sin excluir el daño a las células pulmonares y la pleura, con el riesgo de desarrollar cáncer en partes de las vías respiratorias.

La exposición prolongada a la nicotina produce daño en las encías y coloración amarillenta de los dientes, dando una imagen corporal deplorable y reprensible que puede limitar tu oportunidad de conseguir un buen trabajo o ser respetado por quienes te rodean.

18. Cuida tus encías

Algunas personas padecen enfermedades peri-dentales como la gingivitis, que se caracteriza por la inflamación de las encías y un daño dental severo que conduce a la caries y por tanto a la halitosis.

19. Reducir el estrés

El estrés puede afectar negativamente al sistema inmunológico y al equilibrio de la microbiota bucal, generando alteraciones en el metabolismo bacteriano que conducen al mal aliento.

Por eso, trata de vivir de forma sana y feliz: además de mejorar la calidad de tus días, te ayudará a tener un aliento fresco y agradable.

20. Acuda a un especialista de confianza

Si ha probado todos estos remedios antes y todavía sufre de mal aliento crónico, en última instancia debe buscar la ayuda de un especialista. La acumulación de restos de comida entre los dientes y las encías, conocida como cálculo dental o sarro, puede provocar mal aliento, por lo que ir a ver a tu dentista es la mejor opción.

El dentista utiliza herramientas específicas para realizar una limpieza profunda, dejando los dientes limpios incluso entre los espacios dentales.

Por otro lado, conviene recordar que algunas enfermedades digestivas como los divertículos esofágicos y la gastritis también son causas frecuentes de halitosis crónica, por lo que si este es tu caso, es recomendable buscar el consejo de un especialista gástrico.

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