Menopausia: 14 remedios naturales que realmente funcionan

Con el inicio de la menopausia, ocurren una serie de cambios fisiológicos completamente naturales en las mujeres.

¿A que edad está la menopausia?

Según las estadísticas, la edad media a la que una mujer entra en la menopausia es alrededor de los 50 años. Sin embargo, no es raro que los primeros síntomas aparezcan antes de esta edad.

Es difícil definir y predecir el curso sintomatológico de la menopausia y cuáles serán los síntomas reales, ya que cada mujer representa un caso en sí misma.

¿Síntomas de la menopausia?

La llegada de la menopausia se asocia generalmente a una serie de síntomas bien definidos, entre los que se encuentran:

  • irregularidades del ciclo menstrual
  • Sofocos
  • sudores nocturnos
  • artralgia y dolores musculares
  • dolores de cabeza
  • irritabilidad
  • ansiedad
  • sequedad vaginal
  • déficit de memoria
  • palpitaciones
  • gotas de libido
  • osteoporosis
  • sequedad de la piel y el cabello
  • aumento de peso.

Los síntomas de la menopausia generalmente se sienten durante un promedio de 4 años, aunque en algunas mujeres (una de cada 10) pueden durar de 10 a 12 años.

¿Cómo afrontar la menopausia?

Cuando aparecen los primeros síntomas, es bueno que la mujer se ponga en contacto con su médico para afrontar mejor este importante momento de su vida y aliviar cualquier malestar. Junto a él puedes tomar el mejor camino, también compuesto por remedios naturales.

El abordaje farmacológico solo debe contemplarse en presencia de síntomas crónicos que degeneren en enfermedades reales. En la mayoría de los casos, un estilo de vida natural, comenzando con una dieta equilibrada de manera diferente, puede ayudarlo a vivir este paso con serenidad.

También hay muchos remedios, empezando por los de la «abuela» que tienen su propia eficacia; algunos de estos son a base de hierbas y están fácilmente disponibles en forma de suplemento. La práctica de técnicas de relajación también puede resultar beneficiosa en determinados casos.

Curación con plantas

Los tratamientos a base de hierbas utilizan plantas que contienen naturalmente fitoestrógenos, sustancias capaces de reequilibrar, al menos parcialmente, la estructura hormonal.

En primer lugar, debemos partir del principio de que para obtener beneficios tangibles y estables en el tiempo, estos tratamientos deben realizarse durante períodos prolongados ya que las fluctuaciones hormonales son cíclicas. Dejar la terapia puede significar volver al punto de partida.

Los principios activos de las plantas se pueden tomar en comprimidos o en tintura madre, fácilmente disponibles en fitoterapia o en aquellas farmacias que tengan sectores dedicados a las medicinas naturales. Aquí hay una lista de las plantas más utilizadas para este propósito:

  • trébol rojo
  • Isoflavonas de soja
  • Discorea peluda
  • Pasionaria
  • Sabio
  • Cohosh negro
  • Magnesio
  • Nuez y manzana de cangrejo (en el repertorio de flores de Bach)
  • Aceites esenciales (salvia, toronjil, ciprés, limón)

14 remedios naturales

Aquí hay 14 remedios naturales que, con práctica constante, pueden ayudar a aliviar los molestos sofocos.

  1. Respira lenta y profundamente

La respiración diafragmática espera inhalar lentamente por la nariz durante al menos 5 segundos y exhalar por la boca durante la misma cantidad de tiempo. Para comprobar si estás practicando esta técnica correctamente, mira tu abdomen: debes verlo «subir» con cada respiración y debes sentir que tus pulmones se hinchan.

Desde el primer momento, lo encontrará decididamente diferente de su respiración normal corta, tensa y superficial. Al igual que otras terapias corporales basadas en la estimulación mental, la respiración diafragmática calma el sistema nervioso simpático y mejora la circulación.

La clave para aprovechar los beneficios de este sencillo remedio es la práctica y la coherencia: intente realizar sesiones cortas de cinco minutos seis veces al día. Aproveche cada momento: mientras está en el automóvil (tal vez cuando está atrapado en el tráfico), cuando mira televisión o lee correos electrónicos.

  1. Piensa positivo

¿Ves todo negro? ¿Estás enojado en absoluto? ¿Se siente perdido ante el primer síntoma que anuncia un sofoco? Trate de dejar de pensar en lo que le aflige y concéntrese en las posibles soluciones.

Es cierto que un sofoco puede generar incomodidad y hacerte sudar excesivamente… pero si te quitas el jersey y sacas el ventilador portátil que compraste para la ocasión, puedes reducir significativamente tu malestar. O si estás en la oficina, podrías quitarte espontáneamente la blusa sobrante que metiste en tu bolso…

Según algunos investigadores británicos, este tipo de pensamiento positivo en realidad puede reducir la intensidad de los sofocos. Por el contrario, los pensamientos negativos pueden empeorarlos.

En los momentos más difíciles, intenta pensar que mientras sudas mucho estás quemando más calorías, aunque solo sea por unos minutos. Y, nuevamente, ¡estás ahorrando en tu factura de calefacción!

  1. Relaja un músculo a la vez

La relajación muscular progresiva alivia la tensión y ayuda a «derretir» todos los grupos musculares de su cuerpo. Los expertos creen que funciona para los sofocos, ya que reduce la liberación de norepinefrina, la hormona del estrés.

Existen varias técnicas para practicar este tipo de relajación. Por ejemplo, intente acostarse en una posición cómoda y contraer los músculos de la frente mientras respira; luego suéltelos, aún respirando.

Luego proceda con los músculos de la nariz y las mejillas y continúe trabajando por todo el cuerpo, hasta llegar a los dedos de los pies. Para obtener más información, puede encontrar innumerables videos tutoriales en youtube.

  1. Practica yoga

Incluso el yoga puede ayudar a disminuir la cantidad de sofocos y su intensidad. Esta disciplina se centra en la relajación del cuerpo en posturas de descanso, utilizando soportes como colchonetas, almohadas y correas.

Generalmente, cada posición se mantiene durante 5 a 10 minutos, lo que le ayuda a alcanzar un estado de relajación profunda.

  1. Reducir el estrés con conciencia

La reducción del estrés basada en la atención plena combina la meditación con el yoga y otros movimientos. Le ayuda a concentrarse en su cuerpo y comprender cómo sus pensamientos y sentimientos inconscientes afectan su salud física y emocional.

Los estudios han encontrado que estas técnicas pueden calmar numerosos procesos inconscientes en su cuerpo, como reducir el dolor y bajar la presión arterial. Como resultado, también podrían mejorar el control de la temperatura corporal.

Se recomienda comenzar con estas técnicas de meditación siguiendo un curso grupal corto, para asegurarse de que las está haciendo correctamente.

  1. Mira a los ojos de alguien

Estamos hablando de hipnosis. Olvídese de la hipnosis que ha visto realizar a los magos en las películas. La hipnosis a la que nos referimos la realizan profesionales, que suelen ser médicos.

El hipnoterapeuta te enseña a relajarte y a crear imágenes mentales durante un sofoco para darte una sensación de mayor frescura. En otras palabras, aprenda a usar su mente para controlar las reacciones de su cuerpo y manejar mejor el estrés.

  1. Pierde unos kilos

Es bastante intuitivo: cuanto más peso lleve, más caliente se sentirá (con o sin menopausia). Y, de hecho, los estudios han encontrado que las mujeres con sobrepeso a menudo tienen más sofocos que las mujeres que tienen una constitución normal.

Esto podría deberse a que el exceso de grasa tiende a generar calor, lo que provoca más sudoración para enfriar el cuerpo.

La buena noticia, según investigadores de la Universidad de California, es que perder peso podría ayudar a reducir los sofocos. Los científicos pusieron a 226 mujeres con sobrepeso u obesidad con una edad promedio de 53 en un programa intensivo de pérdida de peso, comparándolas con 112 mujeres de peso y edad similares.

Aproximadamente la mitad de las mujeres de cada grupo tenían sofocos incómodos. Las mujeres del primer grupo, seguidas por un nutricionista experto, debían realizar al menos 200 minutos semanales de actividad física como caminar a paso ligero. Todo esto, acompañado de una dieta de 1.200 / 1.500 calorías diarias.

Después de 6 meses, el grupo de terapia de pérdida de peso informó que los sofocos habían disminuido significativamente.

  1. Asista a un gimnasio
    Aunque la mayoría de los ejercicios físicos que ha realizado en los últimos 20 años han consistido en llevar bolsas de la compra, no es demasiado tarde para empezar.

El ejercicio constante, al menos dos o tres horas por semana, puede ayudar a reducir no solo los sofocos, sino también las migrañas.

Incluso el ‘ ejercicio aeróbico (caminar a paso ligero, andar en bicicleta, correr, bailar) le ayuda a sentirse mucho mejor.

  1. Mascar soja

Si te gusta el tofu, el edamame y el miso (frijoles y condimentos de soja usados ​​en la cocina japonesa) y si pones leche de soja en tu café… ¡estás en el camino correcto! Es muy probable que su amor por esta proteína baja en grasas lo proteja de los sofocos.

La soja y otras plantas vegetales contienen isoflavonas en grandes cantidades, sustancias que son capaces de actuar sobre los receptores de estrógenos humanos, promoviendo efectos similares a los de las hormonas estrogénicas.

Después de ingerir soja, algunas bacterias del intestino convierten las isoflavonas en un compuesto de estrógeno. Sabemos por estudios de mujeres japonesas que las que consumen soja tienen menos síntomas de la menopausia y son más leves.

  1. Sí a las semillas de lino

Al igual que la soja, las semillas de lino tienen un alto contenido en fitoestrógenos, en particular de lignanos que actúan en las plantas a nivel de defensa inmunológica y tienen interés farmacológico gracias a sus propiedades antitumorales y fitoestrogénicas.

A diferencia de las isoflavonas de soja, los lignanos no están asociados con la fracción de proteína sino con la fracción de polisacáridos sin almidón de la planta, por lo que se usan de manera diferente.

Parece que el consumo diario de 40 gramos de lino triturado durante 6 semanas puede incluso reducir a la mitad el número de sofocos, reduciendo su intensidad en un 57%.

Para obtener los máximos beneficios, muele cuidadosamente las semillas de lino, quizás con la ayuda de un molinillo de café. Mantenga las semillas en el refrigerador y agregue unas cucharadas soperas a la avena o al yogur todos los días.

Recuerda que la dosis terapéutica de 40 gramos de linaza molida tiene un aporte de unas 200 calorías: es necesario tenerlo en cuenta para ajustar tu dieta en consecuencia.

Esta práctica también influye positivamente en el estado de ánimo, ayuda a reducir el dolor muscular y ayuda a contener la sudoración.

  1. Una pastilla de vitamina E

La vitamina E, conocida por sus propiedades antioxidantes, también puede ayudar a que las arterias funcionen mejor y a reducir el enrojecimiento.

Antes de tomarlo conviene consultar con su médico quien podrá sugerirle la posología y las formas de toma más adecuadas.

En este sentido, conviene recordar que la vitamina E ya está bastante presente en la dieta y no se conocen síntomas de deficiencia. Sin embargo, una ingesta excesiva puede provocar una menor absorción de las otras vitaminas liposolubles.

  1. Los secretos del cohosh negro

El cohosh negro (Cimicifuga racemosa o), un miembro de la familia del ranúnculo, es una de las hierbas más investigadas para combatir los sofocos y otros síntomas de la menopausia como la osteoporosis. Los ingredientes activos de esta planta se extraen de las raíces y rizomas (tallos subterráneos).

Estos ingredientes activos ayudan a disminuir la hormona luteinizante, que afecta a los receptores de serotonina, responsable de los sofocos.

Para una terapia eficaz, se deben tomar 20 miligramos dos veces al día o 40 miligramos una vez al día. Nuevamente, se recomienda que consulte a su médico antes de comenzar la terapia.

  1. Hacer té de salvia

Solo recientemente se ha comenzado a incluir la salvia officinalis entre los remedios para reducir la sudoración y los sofocos.

Un estudio suizo publicado en 2010 reveló los efectos de tomar una tableta de salvia al día en 71 mujeres posmenopáusicas. Los investigadores encontraron que el número promedio de sofocos se redujo a la mitad en 4 semanas y disminuyó en un 64% en 8 semanas.

Intente hacer un té: simplemente vierta una cucharada de hojas de salvia frescas (o una cucharadita de salvia seca) en una taza de agua hirviendo. Dejar infundir durante 5 minutos y luego retirar las hojas. Puedes beber esta delicada bebida tanto caliente como helada, junto con un poco de limón y miel.

  1. Practica la acupuntura

De Verdad? ¿Puede la acupuntura ayudar a reducir los sofocos? Sí, es posible. Según algunos estudios, esta práctica oriental afecta al sistema nervioso simpático y ayuda a controlar la liberación de hormonas como el cortisol, las endorfinas y la serotonina.

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